Seleccionar página
logo-reto-de-escritura-5-lineas

(Este reto de escritura consiste en escribir, cada mes, un relato de 5 líneas que incluya las tres palabras propuestas. Si eres nuevo por aquí, te pido que leas cuidadosamente las normas.)

Medallero

 

MEDALLA DE ORO; Ángel, Aria Morgenstern, Aurora Rapun, Avalle Rei, Arekkusu, Carlos González, Carmen, David Coloma, Diana Rosa Conti, Do.Lobera, Estrella Amaranto, Igor Rodtem, Javier Puchades, Javier Sánchez Bernal, jm vanjav, José Torma, Juan Fernández Vicente, Katalina Camus, Lorenzo, Luis J. Goróstegui, MJ RU1Z, Oscar Quijada Reyes, Pilar Alejos Martínez y Sandra Adrián.

 

MEDALLA DE BRONCE; Isan Bairu.

 

¡Enhorabuena a todos!

Si se me ha despistado alguien, decídmelo (sois muchos).

Enero:

Llorar, luego y verdad.

 

 

Escribir es difícil, esa es la verdad que nadie trata de ocultar. Para provocar emociones en tu lector primero tienes que sentirlas. Llorar, reír, sorprenderte. Asustarte, enamorarte, compadecerte. Y luego tomar todo eso y posarlo con cuidado sobre tus palabras. Escribir es difícil, pero si te hace bien, debes seguir haciéndolo. Si te cura, si te calma, si te enfoca, ten claro que también lo hará por otros. Por eso, ¡brindo por un 2022 lleno de historias!
Por Adella Brac.

 

Vivía en una ilusión, que era su verdad. Formaba parte de un colorido puzle que le inundaba las manos. Cada día lo volvía brillante para no llorar. Su cándida forma de vivir desde la infantil óptica pese a sus veintiún años, dejaba perplejos a sus médicos y enternecían a quienes le querían. El síndrome que padecía, a ratos le daba tregua, le dejaba pensar con claridad: miraba al cielo, se creía un empresario de éxito, elevaba una oración y luego volvían a rodearle los colores…
Por Carla Guerrero, del blog Está escrito.

 

El reino animal, dentro de poco república (pobre león), en verdad es una fuente inagotable de semejanzas con los humanos. Los cocodrilos pueden llorar, lágrimas de cocodrilo. Las hienas están todo el día de cachondeo y se ríen en tu cara (a salvo tras la pantalla de la tele a mil quilómetros de distancia). Luego, claro, les cogemos cariño y vemos a Peppa Pig y ya no queremos comer cerdo… bueno no, lo siento por esos gorrinillos tan chistosos pero a mí nadie me deja sin sobrasada.
Por Lorenzo.

 

Mi piel me arde por el frío. Luego de cargar mi mochila, observo al hombre ante mí. Parece cualquier cosa menos un maestro. De repente, siento tristeza, ira y ganas de llorar, pero el gesto de la persona que me entrenará me impide expresar mis sentimientos. Recuerdo que lo único que me pidió a cambio por enseñarme a luchar fue que siempre le dijera la verdad. Sin embargo, no será así. Él no sabrá que me instruye para asesinarlo para vengar a mi madre.
Por Francisco Velandia, del blog Pacho escribe.

 

Creo que he tenido un sueño, una ambigüedad inesperada. Una verdad entre lo oculto y lo visible.
¿A caso es posible ver una en una puerta la silueta imperfecta de una sombra qué va más allá?
Luego surgen ideas en mi mente; el misterio está en la imaginación que identifica lo inexplicable de un vacío oscuro y el misterioso que viaja errático de una mirada a otra, y susurra entre el viento lo poderosa que es la mente y lo mentirosa que puede ser hasta hacerte llorar.
Por Nuria de Espinosa, del blog Entre luces y sombras.

 

Es bueno llorar. Mejor de alegría. Sea como sea, has sacado tu verdad. La que existe en ti: derrumba en una sola lágrima todas las capas que te envuelven. ¿Luego? Luego has avanzado un poquito más.
Por felisa.

 

«¿¡Quieres dejar de llorar!?», le grité. Puedes creer que si lo sientes, si lo piensas, si se ajusta a tu concepto del mundo, será verdad. Pero es solo una ilusión, una fantasía. No es lo que dice la física, la gravedad te agarrará y tirará de ti cada vez más rápido hasta detenerse allá abajo, en la acera, y en una desaceleración de nanosegundos tu cuerpo se hará pulpa y astillas. Ella dudó, luego miró el alféizar, soltó las manos y se dejó caer… volando como las golondrinas.
Por Carles Leo, del blog Curioso por vocación.

 

La verdad es algo que no debería dolor, no nos tendría que hacer llorar pero cuando nos golpea sin previo aviso, cuando descubrimos que no es como imaginábamos, no podemos evitar pensar que hemos sido engañados. Nos enfadamos con ella, con el mundo entero y dejamos de confiar en todos. Pero luego, con el pasar del tiempo, descubrimos que esa verdad era necesaria, que no fue tan mala y podemos continuar viviendo sin estar enfadados con todos.
Por Do.Lobera, del blog Do.Lobera.

 

Sentado entre sus raíces, el gran árbol me contó un cuento. «Cierra los ojos y escucha», me dijo. Al terminar miré a lo lejos y el atardecer me hizo llorar. «¿Lloro porque el sol me hiere la mirada o por el cuento que acabo de escuchar?», me pregunté luego. No supe qué contestar. Camino a casa me dije: «La verdad, puede que esto sea la vida: un cuento que cuenta un árbol y que al atardecer te hace llorar».
Por Luis J. Goróstegui, del blog Observando el paraíso.

 

—Ya conoce el procedimiento, señor Smith: puede cooperar, decirme toda la verdad y luego irse a casa, o puede obstinarse en tener la boca cerrada mientras continúa escuchando llorar a su hijo en la habitación contigua, usted decide…
Las manos le temblaban a la par que un sudor frío le erosionaba la espalda. El silencio, que había sido su escudo, se antojaba ahora una trampa mortal. En aquel instante, un halo gélido nubló para siempre su espíritu. Perder o perder, tal era el dilema.
Por Javier Sánchez Bernal, del blog La buhardilla de Tristán.

 

Llorar no es solución. Abatido se dirige a la nevera, el helado de chocolate no falla en estos casos. Es un envase grande. Al pagar, la cajera le preguntó si se lo iba a comer solo.
Una grieta se abre en su pena, la tristeza del abandono da un paso atrás.
―¡Esa pregunta…! ¡Luego…?
Tras la primera cucharada los labios de la dependienta se dibujan rojos y frescos en su imaginación.
Corre, la verdad, tiene prisa, el super está a punto de cerrar y sobra helado para dos.
Por Ángel

 

Eva tenía miedo, sobretodo, de acabar durmiendo en la calle. Había perdido su trabajo, pero pronto comprendió que de nada servía llorar. Desde luego, era la situación más difícil por la que había pasado en su vida pero se repuso y tomó las riendas. Se trataba de buscar otro trabajo, el que fuera. Y la verdad es que esta actitud la ayudó a dedicarse a algo que realmente le gustaba mucho más: dar clases de yoga. Y ganó en harmonía y tranquilidad.
Por Mercè Gil Viñas, del blog El mundo de Beatrice.

 

No paró de llorar en todo el viaje. Era aún muy pequeña, tan solo una niña, para aceptar que era necesario salir huyendo de repente, haciendo apenas una pequeña maleta de ropa arrugada, y sin poder decir al menos un «hasta luego» a los amigos. No lo aceptaba, pero lo entendía. Vaya que sí. Sabía perfectamente que aquel monstruo existía de verdad y que no le quedaba más remedio que vivir en una continua fuga hacia adelante para que no la encontrase jamás.
Por Igor Rodtem, del blog Lo innombrable y yo.

 

Llegue hace tres días a Buenos Aires, mi pequeña y recién alquilada pensión para estudiantes me asfixiaba. El frío era insoportable, todavía no tenía calefacción y las maletas seguían llenas y sin abrir. No podía dejar de pensar en mi prometida que había quedado en mi pueblo, quien antes de partir me miró con los ojos rojos de tanto llorar, y al hacerlo, me dijo tantas cosas, luego de escucharla yo aparté la vista porque no estaba preparado para enfrentar tanta verdad.
Por Natalia.

 

Llorar ya no era una opción para ella y luego de la última golpiza de su esposo, bebió el veneno para huir de los celos enfermizos del hombre. Cuando él se enteró de la triste verdad, se disparó en la sien para seguirla después de la muerte. Allá también la cela.
Por Francy Trujillo.

 

Es verdad que tienes la virtud de comerte tus tristezas, que verte llorar es tan difícil como encontrar un cóndor en el parque de tu barrio pero, cariño, suelta de una vez la congoja que llena tu corazón y luego, si quieres, nos vamos a pasear por la orilla del mar.
Por Mercedes Menéndez Aguirre.

 

Siempre me habían inculcado la virtud de poner la verdad por delante. Con ella se va a todas partes, decían. Luego me di cuenta de que estaba sobrevalorada, si la mostrabas hacías más reír que llorar, te hacías más vulnerable que fuerte. Concluí que cada cual lleva una verdad distinta a la del otro y que las verdades absolutas son el principio de las grandes mentiras.
Por Isan, del blog Una capa de barniz.

 

La verdad es que la entrada al cielo tiene una puerta muy amplia. Desde mi ventana puedo verla cuando anochece. A menudo, cuando el firmamento está claro, sin nubes. Sin embargo, las últimas veces he notado algo extraño: un rubor en mis ojos cuando la observo sin pensar. Allí arriba, en el azul inmenso, hay paz. En el edén no es necesario llorar. Son las nueve de la noche y algo se mueve en el ocaso. Luego llegará la gélida madrugada. Todas las señales han llegado a tiempo…
Por Juan Fernández Vicente, del blog «JFV, poesía breve de 24 kilates».

 

Después de saber la verdad no pude dejar de llorar, pasaba los días pensando en qué podía hacer después de saber la cruda realidad. ¿Qué sería de mí? ¿Qué hacer con mi vida ahora? ¿Cómo debería mirarme al espejo luego de saber el monstruo que soy? Porque si no hubiera visto las imágenes de aquella cámara nunca me habría creído que fui yo quien asesinó a mi familia.
Por Maila.

 

Cuando los abrazos que calentaban se tuvieron que dosificar y dar con cuidado, llegó el frío. De nuevo hubo que refugiarse y protegerse, llorar hacia adentro y recomponerse. El año nuevo permitía acabar proyectos e iniciar otros con renovadas ilusiones. ¿Y si en verdad ese despegue se viera de nuevo truncado? Lo tenían claro primero extender las alas y luego agitarlas y levantar vuelo.
Por Carmen, del blog Propuestas and made.

 

Dos días en cama no habían cambiado nada, no podía evitar llorar cada vez que habría los ojos. Su ropa en el closet seguía ahí como un recordatorio de su existencia, luego miraba el tocador donde su maquillaje reposaba en la bandeja y las fotografías mostraban los años que compartieron bajo ese techo. Era una verdad ineludible que se había ido dejando sus cosas atrás, dejándolo a él. Su tumba en el cementerio recién mostraba la placa grabada con su nombre.
Por Katalina Camus, del blog Ambiente virtual.

 

Primero, ser consciente de la verdad me hizo llorar. Luego, me di cuenta de que eso significaba que mis dos amigos, Melchor y Baltasar, y yo podríamos tomarnos unas largas vacaciones. Largas, pero no eternas. Porque tal vez la gente haya dejado de creer en nosotros y sean los padres y amigos quienes hagan nuestro trabajo durante un tiempo, puede que siglos, o hasta un par de milenios. Pero todo es cíclico y, al final, volverían a creer en nosotros. La magia siempre vuelve.
Por Anabel Samani, del blog Anabel Samani.

 

Estás para llorar de nuevo y luego… ¿Qué queda? No pertenecemos al mismo tiempo, ni al mismo lugar. Sólo puedo decir que todo paso tan rápido y el camino recorrido se sintió tan corto. De un día para otro ya me encontraba aquí. Si un día piensas que las aves más bellas vuelan alto, que la lluvia no hace ruido al caer y que todo a nuestro alrededor se desvanece, quiero confesarte que me quedo con la última verdad que dijeron tus labios… «Te amo».
Por Angélica Rodríguez, del blog Mis pensamientos vuelan.

 

Luego de un tiempo, llorar ya no se puede. Levantas la mirada y solo ves desolación. Dos niños, en su infinita inocencia, patean un balón entre los escombros. Ni el polvo ni el olor a cadáver los detiene. En verdad los miras disfrutar su juego. Te encojes de hombros y los retas a que se muevan de ahí, que no es seguro. Te miran serios, toman la pelota y corren por la destruida avenida. Justo entonces lo escuchas, mas ya es tarde, la explosión te golpea y pierdes el sentido.
Por José Torma, del blog Cuentos, historias y otras locuras.

 

«Todos lo decimos a diario, después, luego, a posteriori… eso se llama procrastinar. Pero ya no podía hacerlo más, la situación se había vuelto insostenible. Era cuestión de supervivencia, o él o yo. Afronté la situación como cualquier otra tarea, me organicé y lo hice de la forma más rápida, limpia y eficiente que pude. ¿Llorar?, ya lloraré otro día, ¿a quién le importa? cada quien conoce su verdad y la mía no se la iba a creer nadie»
Por Sònia G. Puchal.

 

No podía parar de llorar cuando te sentí exhalar tu último aliento. La oscuridad, lo cubrió todo. La vida se había escurrido por entre los fierros retorcidos en un inexplicable accidente que nos rompió íntegramente el futuro. Luego descubrí, LA GRAN VERDAD, solamente el amor verdadero, es capaz de trascender a la muerte. Es por ello que, aún hoy, te amo…
Por Sonia Nievas.

 

Es una osadía lucir la verdad, pasearla a pleno sol, llevarla encima.
En este presente, entre las rejas del correctismo y la dictadura de Mr. Wonderful, vivimos cohibidos. Nada de gotas saladas, nada de profundidades, impera la piel seca y el falso smile ilumina cada puñalada. Antes llorar era el lenguaje profundo, luego será demasiado tarde para abrazarnos.
Por David Coloma García, del blog Blog de poesía y relatos.

 

He decidido poner fin a este tormento, al que ustedes llaman vida.
No he sido feliz ni un instante de estos condenados años que llevo sobre el planeta. Jamás recibí una palabra de cariño, solo maltrato y desprecio de mis familia.
Llorar, fue casi una actividad cotidiana, estoy cansado de esta agonía.
Deseo cerrar los ojos, para no despertar jamás, y luego la nada.
Después de mi desaparición física, ojalá el mundo conozca mi dolorosa verdad.
Por Marina Bonini.

 

La vio llorar y pasó de largo. Luego lo pensó mejor y volvió sobre sus pasos. Ya no estaba, su tristeza y ella habían desaparecido entre la gente, al mismo tiempo que su oportunidad para preocuparse por otro ser humano que no fuera él. Suspiró aliviado. La verdad es que no le apetecía nada escuchar las penas de esa desconocida. Ni siquiera entendía por qué había reparado en ella. Se encendió un cigarro y siguió caminando. Mucho más tranquilo, reconciliado consigo mismo.
Por Aurora Rapún Mombiela, del blog La historia está en tu mente.

 

¿De verdad pensabas que con tu llanto cambiaría de idea?
Con llorar solo consigues, como mucho, un dolor de cabeza.
Deja de ser la niña mimada que eras consiguiendo todo a base de pataletas. Mírate en el espejo y luego limpia esos churretes que ha dejado el rímel y empieza a ser la mujer fuerte que saca las uñas para lograr una meta, que se enfrenta a un reto sin miedo.
Cambia el chip y lucha, solo así lograrás lo que te propongas.
Por Virtudes Torres, del blog Pétalos de relatos.

 

Llegué al atardecer, tomamos vino, estaba cansada y luego me dormí. Desperté de madrugada, salí sin hacer ruido, me senté en la arena, el sonido del mar del vaivén de las olas y comenzó a clarear…una línea luminosa en el mar, luego un fulgor de brillantes colores allá en lontananza: el sol hacia su esplendorosa aparición. ¡Verdad! difícil definir el momento. Me provocó llorar ante el majestuoso espectáculo de amanecer un nuevo día.
Por Minerva Hernández.

 

Fueron semanas demasiado largas, se sentía muy triste y estaba cansada de tanto llorar. Ella no entendía nada de lo que estaba ocurriendo, los continuos enfados, la falta de diálogo, las ausencias injustificadas, sus negativas en la cama, pero lo intuía. Por fin, él le dijo que luego se lo explicaría, que le contaría toda la verdad, mientras ella, en silencio lo miraba y pensaba: ya sé que te vas.
Por Mayte López, del blog Imágenes que escribo.

 

A veces quisiera llorar mucho más de lo que lloro, las lágrimas son bendición y sanan cuerpo y alma. A veces la manera de encontrar la verdad, caminando en la humildad, es en esa fragilidad que brota de nuestros ojos y quizás podamos mirarnos en su reflejo y encontrarnos, y permitir que nos encuentren y abracen. A veces quiero solo eso, sentir lágrimas caer, como caricia que invade todo mi ser y me limpia, para luego renacer.
Por Diana Rosa Conti.

 

¿Qué es la vida sino reír, llorar y vuelta a empezar?… Nanana, dabadabada… la musiquilla se escapaba del viejo transistor hacia la noche y Jonás asaba la loncha de tocino directamente en las llamas de la hoguera, ensartada en un palo. Un trozo de pan para las gotas de grasa que se escapaban y luego dos bocados de gloria. Añade algo para refrescar el gaznate y un cielo estrellado y ya tienes la fórmula mágica. Las cosas más sencillas son las mejores, ¿verdad?
Por Nahnnuk.

 

Mamá no dejaba de llorar. Quería lo mejor para mí, pero se puso tan pesada que ignoré sus advertencias. Y a cabezota no me ganaba nadie. Vestida para la ocasión, me dirigí a la carretera. Empezaba a anochecer y no quería llegar demasiado tarde. En medio de la oscuridad, ocupé mi sitio junto al arcén. Luego saqué la mano con el pulgar. Ciegos de poder, aceleraban sin verme.
La verdad es que ella tenía razón. No se puede cambiar el destino. Todo volvió a suceder como aquella noche.
Por Pilar Alejos Martínez, del blog Versos a flor de piel.

 

Cuando volvía a casa se encerraba en su habitación. Llevaba casi dos meses con esa rutina callada. La primera vez que su madre intentó consolarle, le dijo que era por una chica y la sacó de la habitación de malos modos. No se atrevía preguntarle. Le oía llorar y se le rompía el alma. Luego, tras un buen rato, salía con los ojos enrojecidos. Se sentaba a cenar en silencio. Hasta aquel fatídico día en el que, ya sin él, descubrimos la verdad.
Por Manuel Serrano.

 

Se sintió tan mal cuando al decirle la verdad, ella estalló en llanto, nunca pensó que iba a reaccionar de esa manera, ¡¡¡pero ella al llorar comenzó a sentirse mejor!!! que se fue tranquilizando lentamente hasta que quedó aliviada; luego soltó una sonora y fuerte carcajada que llenó todo el espacio circular del estadio y contagió a todos los que estaban a su alrededor hasta formar un solo coro de risas.
Por Pilar Susana Burgos.

 

Sentada en el sofá, ante el televisor, temblaba de pies a cabeza como un animalillo aterido de frío. Temesora, ocultó la cara entre sus manos huesudas y rompió a llorar. Una mezcla de histeria y desazón transformaron, por un momento, a la dulce anciana en una demente de manual.
—¡Hasta luego, Maricarmen! —gritó—. Ya puedes morirte tranquila. —La octogenaria escudriñó el televisor por entre los dedos como si estuviesen pasando algún clásico de terror—. ¡Un político diciendo la verdad!
Por Maricarmen.

 

La verdad por más que se intente callar con el paso del tiempo y cuando menos lo esperado saldrá como el sol sale todos los días. Luego al salir notarás en ti que tu oportunidad de explicar no será de ayuda para ti.No podrás recorrer las aceras con esa intensidad, tu propia conciencia te señalará tu mortal hecho de querer silenciar la verdad. Te verás al espejo y notarás cuanto te has fallado a ti misma Al percatarte no te asombres verte llorar tus amargas lágrimas de remordimiento.
Por Levannath Esther Moreno.

 

Es verdad que sus pinceles reflejaron la desesperación, la suya. Pero no le bastó. Luego, volvió a recordar el fulgor rojo del sol estallando en el cielo como una bomba, su profunda angustia y desesperación existencial, y la plasmó con dramáticas pinceladas. Con un tinte color rojo sangre y lenguas de fuego acechando sobre el azul oscuro del fiordo. La figura humana que pintó parecía una momia. Recordó que, extenuado, necesitó apoyarse en una valla, pero que intentó no llorar.
Por Aurora Roger Torlá.

 

Desde luego nunca me imaginé que pudiera salir de una situación comprometida con un recurso tan infantil como llorar. Lo digo de verdad, máxime cuando el motivo de mis lágrimas no fuera porque aquel perro guardián me hubiera enganchado de la pernera, estando ya a horcajadas, al cruzar por su linde. En esos segundos de impasse, el cable del pastor me avisó de su presencia en medio de la entrepierna. Con mi llanto, por semejante dolor, el can muy satisfecho meneando la cola se alejó.
Por jm vanjav, del blog jm vanjav hasta en 500 palabras +

 

«Lucha ahora, podrás llorar luego». Fueron las últimas palabras de mi hermano cuando nos sacaron a rastras de nuestro hogar. Le vi caer herido de muerte a mi lado, mientras intentábamos escapar de las balas. Una mano aferró la mía y me instó a seguirla a toda velocidad. Corrimos por nuestra vida y nuestra libertad. Ahora, siete años después, la verdad es que esas palabras siguen resonando en mi mente y mi corazón y me mantienen firme en esta lucha.
Por Antonio Jimenez, del blog Escribe y golpea.

 

Después de tanto tiempo haciéndonos daño, al fin, le conté la verdad. Mi verdad, la que veía y sentía. Ambos nos comprendimos y nos perdonamos. Luego, cuando me abrazó y sentí que entre sus brazos volvía a la seguridad de mi hogar, rompí a llorar.
Por Avalle Rei, del blog El mundo de Avalle Rei.

 

La verdad a veces duele. Cuando me dijo cómo la había hecho sentir y se puso a llorar se me partió el alma, pero no dije nada. Luego, salió de la habitación y no he vuelto a verla. A menudo pienso que me equivoqué. Si mi reacción hubiera sido diferente, ahora podríamos estar caminando con nuestros hijos por Marte o surcando la Vía Láctea pero en su lugar solo jugamos a simular nuestras vidas en la Tierra. El futuro es de los osados.
Por MJ RU1Z, del blog Eleeabooks.

 

Mi familia no me toma en serio. Para unos soy el garbanzo negro, otros me consideran un desgraciado y muchos se ríen de mí. Hoy, los he invitado a celebrar mi cumpleaños. Al terminar, algunos han salido corriendo, otros me insultaban y varios no dejaban de llorar. Todo debido a que luego, cuando todos habían acabado su pedazo de tarta, he tomado la palabra y he dicho: «Quiero explicaros la verdad. Ese sabor extraño de la tarta no es debido a que lleve almendras amargas».
Por Javier Puchades, del blog El decantador de letras.

 

Sabía que ella se echaría a llorar cuando supiera la verdad. Pensé: ¿Para qué se lo voy a contar ahora? Decidí contárselo luego. Pero cuando llegaba el momento no me decidía. Y al final nunca se lo conté. Me llevé el secreto a la tumba.
Por Federico, del blog Historia de la música electrónica popular.

 

De niño, siempre escuchaba aquello de que los hombres no podíamos llorar, Cuando luego fui joven, y la muerte vino a visitar a mi familia, tuve muchísimas ganas de hacerlo, Estuve aguantando como un héroe igual que hacia mi padre , pero al final acabé llorando como un niño. Mas tarde, tuve hijos y , la verdad, por ellos es por los que mas he llorado. De alegria, de tristeza , de orgullo, de dolor… Asi es que, no se si seré un hombre o no. Lo cierto es que lloro a menudo.
Por Pedro Merchán, del blog El cuaderno de Pedro.

 

El día de hoy el doctor nos dijo la verdad, nos dijo cuanto tiempo tenía.
Sabía que ahorita tenía que ser valiente, luego podría llorar todo lo que quisiera en la oscuridad de mi habitación. Por ahora tenía que ser fuerte por mi mamá.
Le quedaban 2 meses de vida y era algo que no podía cambiar.
Pero sabía que éstos 2 meses harían que fueran los 2 últimos meses de su vida.
Por Julissa E.

 

¡Anímate a participar!

Envía tu relato a través de este formulario para que pueda añadirlo (recuerda ajustarte lo máximo posible a las 5 líneas):

¿Quieres recibir las palabras del reto cada día 1 en tu teléfono? Entra en el canal de Telegram del reto 5 líneas: https://t.me/reto5L

¿Sabías que mis suscriptores conocen las palabras del reto antes que nadie?

Puedes unirte a ellos.