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(Este reto de escritura consiste en escribir, cada mes, un relato de 5 líneas que incluya las tres palabras propuestas. Si eres nuevo por aquí, te pido que leas cuidadosamente las normas.)

Medallero

 

MEDALLA DE BRONCE; Nahnnuk.

 

¡Enhorabuena!

Junio:

Mundo, diferente y trabajo.

 

 

Buenos días, abuela. Tenías razón respecto a los sueños. Desde que gané el premio vivo en un mundo diferente, donde el trabajo no es trabajo. Mi única tarea es escribir cada día, un poco o mucho, depende de lo que presionen las fechas de entrega. Me llaman, me despido por el momento, ¡un abrazo!
P. D. Te he dedicado mi última novela, ojalá te llegue un ejemplar como quiero pensar que te llegan estas cartas.
Por Adella Brac.

 

Bendito pan, siempre en nuestra boca, para comer o para hablar de él. Así por ejemplo lo de que con trabajo y esfuerzo diario nos ganamos el pan (si eres celíaco, sin gluten, si estás a dieta, pues supongo que algo diferente al pan, aunque dicen que no engorda). O lo de los niños, que llegan a este mundo con un pan bajo el brazo. Si el parto dura mucho siempre se podrán hacer migas, aunque a mí me gustan menos que un político en campaña electoral, que ya es decir.
Por Lorenzo.

 

Y un diminuto polluelo de pato recién nacido, con el plumaje amarillo, abre los ojos por primera vez, se mira en un charco y se ve allí, diferente a sus hermanos, con su cuerpecito todo erguido consciente de todo el trabajo que aún le queda por vivir, y grita: «¡soy el rey del mundo!»; y, aunque nadie le hace caso, él sabe que tiene razón.
Por Luis J. Goróstegui, del blog Observando el paraíso.

 

«El nuevo reactor confería a las naves espaciales la posibilidad de superar la velocidad de la luz. Alcanzaron así un mundo lejano donde la vida de aquellas gentes adquirió un cariz diferente, más llevadero, más humano y, habiendo trabajo para todos, se eliminó la lacra del desempleo. Tras el descubrimiento de ese planeta, se llegó a otros sistemas del mismo sector. Todo ello sucedió después de la desaparición de los intelectuales…»
Por Daniel A.M., del blog La narrativa de Daniel A.M..

 

Siempre pensó que era diferente. Que estaba destinada a hacer grandes cosas, a cambiar el mundo. Que nada podría detenerla. Y, sin embargo, ahí estaba: en una oficina gris, con un trabajo de mierda. Va a darle un último sorbo al café, pero la taza ya está vacía. Sonríe amargamente. ¿Cómo ha podido acabar así? En el correo, un nuevo mensaje: «cambia tu vida con un solo clic». Hace clic, pero su vida no cambia; sigue en la misma oficina gris, con el mismo trabajo de mierda.
Por Lydia H. Willis.

 

Atada de manos miré a la muerte y vi el mundo completamente diferente. Su capa negra cubierta de ceniza barría el suelo rechinando sobre las piedras. Desde luego su trabajo tejía el tiempo. La noche sentenció; sé valiente, mírala y grita; aquí acaba tu caza, y aquí comienza la mía. Pero estaba tan asustada que las palabras se ahogaron en mi garganta. Porqué aquel maldito lugar si jamás hice daño a nadie.
—¿Estás segura? —sentenció.
Vi a Sara, el cuchillo en […]
Por Nuria de Espinosa, del blog Entre luces y sombras.

 

Nadie la vería. Las Tradiciones le prohibían salir de la casa que protegía, pero su curiosidad superaba su obediencia. Como toda hada amaba su trabajo, pero ella quería vivir algo diferente y ver el mundo. Cuando cruzó la puerta sintió que su magia se desvanecía y que su cuerpo se transformaba en nácar. Al salir a jugar, Matt encontró en la escalera una pequeña figura de una mujer con alas. Al recogerla pensó que sería un bonito obsequio para su mamá.
Por Francisco Velandia, del blog Pacho escribe.

 

De niño, Dimas había soñado con la empresa perfecta. Estudió mucho para lograrlo. Y una vez terminó sus estudios, la creó. Era una diferente a cualquiera que existía: los trabajadores marcaban sus horarios para que pudiesen vivir, se les formaba para que lograran sus metas y sueños, trabajando sólo en lo que amaban. Había un trabajo para cada talento. Gracias a su empresa el mundo empezó a cambiar. Era la única que buscaba la felicidad de sus trabajadores por encima de todo.
Por Do.Lobera, del blog Do.Lobera.

 

Cierra los ojos y el mundo se siente diferente. Su trabajo, su vida se desvanecen y queda solo una gran nada. Eleva las manos y las acerca a su rostro, pero no las puede ver. Percibe movimiento, olores incluso. Mas son intangibles. El pitido de la máquina genera revuelo en su cuarto. Le abren un ojo y lo iluminan con una luz brillante. La nada se activa y bloquea. Ya no hay dolor, ya no hay molestias, solo un basto nada que le intoxica los sentidos. «Morir no es tan malo», piensa mientras se abandona a la nada.
Por José Torma, del blog Cuentos, historias y otras locuras.

 

Cada día, al regresar del trabajo, su mirada indiferente encogía mi corazón. Mis abrazos, caricias y palabras suaves no la cambiaban.
―¿Quién es usted? ¿Qué hace aquí? ―preguntaba a cada instante.
―¡Madre, mírame, soy yo!
Ella volvía los ojos hacia sus manos y se refugiaba en un mundo totalmente ajeno a mi realidad.
Hoy, esos momentos no están; solo puedo recordar.
Por Saricarmen, del blog Desde el Cielo.

 

Tanto trabajo para encontrar al asesino y, cuando por fin lo descubría reflejado en el espejo, su mundo se venía abajo. Tenía sus mismos ojos, su misma nariz, su mismo mentón; solo la boca era diferente, más… cruel.
―Ya era hora de conocernos, princesita ―dijo el reflejo sosteniendo un martillo ensangrentado―. Dime, ¿qué harás con lo que has descubierto en el espejo?
Por Anabel Samani, del blog Anabel Samani.

 

Y me despido de este planeta con el trabajo concluido. No es este el mundo en el que deseo vivir, tanto ruido, tanta prisa, tanto trabajo, tanta bronca. Yo quiero un lugar diferente, más sosegado, más alegre, más vivo, más feliz. Adiós para siempre terrícolas, ¡que vuestro sol os acompañe!
Por Mercedes Menéndez.

 

Aquí todo es diferente y nuevo. Cuando desoí aquel vaticinio envenenado sabía que no me equivocaba. Estoy en un mundo muy lejano y hostil, sí, pero a base de trabajo duro mis compañeros y yo conseguiremos hacerlo habitable. Construir la historia es formidable.

Desde Marte, con amor.

Por MJ RU1Z, del blog Eleeabooks.

 

Cuánto tiempo se necesitará para que la humanidad preste atención y corazón, cuánto más para mirar con los ojos del alma, tantos sin sentidos que vivimos. El mundo necesita cañones que exparsan mariposas, hombres y mujeres que siembren valores genuinos, toneladas de buenas palabras y trabajo para todos. Diferente será si dejamos de ambicionar poderes nefastos y somos simples mortales que sonríen y dan lo mejor de sí, sin protocolos ni temores.
Por Diana Rosa Conti.

 

Son las ocho de la tarde en una ciudad cualquiera. Frente a mí, los días gotean y se evaporan en la vida, así como junio lo hace en el estío. Todo sería diferente si la luna me contara todos los secretos que no atisbo. El mundo sigue igual. Yo no necesito un trabajo nuevo ni tampoco necesito consejos. Mi sentimiento aspira a otros asuntos más serios…
Por Juan Fernández Vicente, del blog «Poemas».

 

Amalia, era señalada como una chica aburrida. Cuando cumplió los cuarenta quiso dar un aire diferente a su vida. Hacer puenting sería el punto de inflexión que sacudiría su mundo.
Salto aterrada pero feliz…
A la gente le costará trabajo olvidar a Amalia, pero nunca olvidarán atar bien las cuerdas.
Por Ángel.

 

Las lomas y colinas de la Bahía de Samaná, en República Dominicana, están cubiertas de cocoteros, sus costas son bellísimas playas del océano Atlántico. Los hombres de la provincia tienen el trabajo de hacer todos los productos derivados del coco, cada uno trabaja diferente, de las formas más diversas y su mercancía se distribuye por todo el mundo. Muchas cooperativas y fundaciones colaboran con la producción y la difusión internacional de los productos.
Por Minerva Hernández G.

 

Cerró la última caja y echo un vistazo alrededor. El piso se veía diferente sin las estanterías llenas de libros, las velas sobre el mueble y los atrapa-sueños decorando las paredes. Había guardado todo su mundo en tres maletas y cinco cajas de pan precocido que había traído del trabajo. Ya nada le retenía en esa ciudad, a la que había llegado cuatro años atrás siguiéndola. Tres años felices; otro lleno de rutinas, desidia, mentiras y nuevas conocidas que se convertían en algo más.
Por Antonio Jimenez, del blog Escribe y golpea.

 

—Mama, ¡me han contratado!
—Hija, estoy muy orgullosa de ti, será tu primer trabajo, pero ten cuidado al abrir esa puerta, detrás hay un mundo diferente en el que te encontrarás con diversas especies: el dormilón, el caniche, el gorila, la sanguijuela, el chimpancé, el toro, etc.
Haz tu faena y sobrevive en esta jungla, Yo estoy siempre contigo.
—Gracias, mama mirlo.
—¡Ahora a volar, polluela!
Por David Coloma García, de Blog de poesía y relatos.

 

—Fíjate en ese mundo.
—¿El azul y blanco?
—Sí, parece diferente ¿no?
Sopesó la respuesta sabedora de que tenía trampa.
—Elementos similares, temperatura homogénea, atmósfera desarrollada, pero… ¿Es al que dedicaste más trabajo?
—Así es. Las primeras especies dominantes no resultaron viables por su incapacidad para sobrevivir en un entorno hostil. La última se adaptó y logró evolucionar… aunque ahora se matan entre ellos.
—Apruebas la asignatura de Sistemas Estelares seguro.
Por Carles Leo.

 

—¿Qué hiciste qué? —preguntó mi madre muy alterada.
—Vendí todas mis cosas. Me iré a recorrer el mundo —le dije muy paciente mente a mi madre.
—¿Y de que vivirás?
—Trabajare de fotógrafa, limpiando casas o algo parecido.
—Pero eso es muy diferente a una oficina.
—¡Esa es la idea mamá! Ver el mundo, conocer algo nuevo y no quedarme en una triste oficina y haciendo un trabajo que no me gusta por el resto de mi vida.
—Está bien, avísame si necesitas algo.
—Gracias, mamá.
Por Julissa E.

 

Cuando decidimos casarnos, empezó el duro trabajo de los preparativos. Deseábamos una celebración íntima, diferente. Barajamos distintas opciones, pero todas eran demasiado clásicas hasta que dimos con esa web que ofrecía ceremonias espaciales. Aunque parecía una locura festejarlo en otro mundo, fue la elegida.
Al aterrizar en aquel inhóspito lugar, desperté sin aliento, sin rastro de la tripulación ni del resto del pasaje. Y en el sitio de mi novia, un extraño ser muy inquietante.
Por Pilar Alejos, del blog Versos a flor de piel.

 

Una página tras otra presentaban alguna propuesta diferente, ¿servirían para cambiar el mundo? No estaba segura, pero las horas dedicadas, el esfuerzo y el trabajo realizado podían ser la solución. Sin hacer ruido unas suaves patitas pulsaron por error la tecla equivocada, y todo se esfumó.
Por Carmen, del blog Propuestas and made.

 

Al principio me costó trabajo adaptarme. Tuve altibajos, fui de sorpresa en sorpresa. Incluso lloré. Aquél era un mundo diferente y repleto de diversidad. No costó mucho trabajo adaptarme a él. Incluso tuve un amigo algo excéntrico, pero muy dulce y a legre. Tenía constantes cambios de humor. Sus ojos variaban de color según sus estado de ánimo. Las coloridas manchas de su rostro ennegrecían cuando estaba enfadado. Era muy aficionado a tomar té.
Por Aurora Roger Torlá.

 

Socialmente se maneja la premisa de que tener un buen trabajo es la base para vivir bien y ser alguien en este mundo. Bueno, yo pienso diferente, creo que la riqueza y el estatus va más por la forma que tengas de ser que por lo grande que sea tu casa o saneada la cuenta corriente. Cierto que hay unas necesidades básicas, pero luego las prioridades somos nosotros los que las tenemos que marcar y no los influencers de esta sociedad consumista que solo se fijan en las apariencias.
Por jm vanjav, del blog jm vanjav hasta en 500 palabras +

 

Mundo era diferente a los demás niños. Siempre hacía su trabajo a tiempo sin protestar y ayudaba a los compañeros que les costaba más hacer la tarea. Contestaba correctamente las preguntas de la profesora sin alardear de sus conocimientos, que eran muy superiores a los del nivel de la clase. Era puntual, amable y disciplinado, por ello cuando aquella mañana no acudió al colegio, todos empezaron a preocuparse.
Por Nahnnuk.

 

El olor a humo y soledad cubre mi mundo. Todo es diferente. Ya no tendré que oír a papá decirme: «No llores, princesa». Al tiempo que su cuerpo sudoroso de alcohol yacía sobre mí, mientras yo derramaba lágrimas de hiel. Entretanto, mamá se tapaba sus oídos rezando en su habitación, dejando que el monstruo devorara a su presa otra vez.
Fue un trabajo tan fácil como prender la mecha y esperar a que ardiera todo. Al fin, el viento arrastrará lejos de mí las volutas del infierno.
Por Javier Puchades, del blog El decantador de letras.

 

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