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(Este reto de escritura consiste en escribir, cada mes, un relato de 5 líneas que incluya las tres palabras propuestas. Si eres nuevo por aquí, te pido que leas cuidadosamente las normas.)

Marzo:

Solución, anterior y casas.

 

 

—¡Tengo la solución! Inventamos una máquina del tiempo, te envío a un momento anterior a su nacimiento, te casas con su padre y no tienes hijos, así no existirá y no podrá romperte el corazón en el futuro.
—Le veo un par de fallos a esa idea.
—Ya. ¿Y si nos creamos un perfil falso y lo ponemos verde en redes?
—Um… Tentador, pero no.
—¡No te gusta ningún plan!
—Mejor trae el helado de chocolate.
—¿Con cuchara sopera?
—Por favor.
Por Adella Brac.

 

Estoy harto. No tengo un momento de paz. Creo que no existe un lugar en el mundo en el que pueda estar solo. He intentado muchas cosas, pero parece que no queda solución. En todas las casas en que vivo me observan. En cada en cada rincón de la ciudad me persiguen. Saben que los percibo y me rodean. En mi vida anterior debí ser un médium o una profesión similar. Todos esos espíritus desean algo. La mayoría anhela dejar este mundo. Igual que yo.
Por Francisco Velandia, del blog Pacho escribe.

 

La solución era muy complicada. Había pasado un tiempo en la cárcel, lo suficiente para estudiar a mis rivales y analizar mis opciones. Ya no me quedaban hoteles, la ruina amenazaba mi futuro. Pero en la vida tienes que arriesgar, y si en una jugada anterior el riesgo me había traído el fracaso, ahora sería diferente. Compré las casas mejor situadas del tablero. Y sí, por fin pude ganar mi primera partida de Monopoly.
Por Lorenzo.

 

Retiró el tubo de ensayo del mechero y con metódica precisión añadió el extracto de Efedra a la solución cristalina, agitó la probeta y en seguida una turbiedad verdosa empañó el líquido. Dejó que reposara en la gradilla para que se enfriara. Miró el reloj sonriendo, casi era la hora pensó. Como la vez anterior, al llegar la oscuridad, era el momento de acechar por las callejas sombrías entre las casas. Se frotó las manos excitado Mr. Hyde.
Por Carles Leo, del blog Curioso por vocación.

 

Se quitó los zapatos de cristal. Fue la mejor solución pues le dolían los pies. Miró como la calabaza volvía a ser un caballo y los caballos ratones. Sus ropas de nuevo tenían jirones y polvo. Sonrió. Por fin se había librado del príncipe. Tanta pomposidad le agobiaba; solo quería olvidar todo lo sucedido la semana anterior.
—¿Estás segura de que no te casas con él?
—Mi adorable madrina, odio todo cuanto le rodea no sería feliz.
—Pero yo…
—Gracias por todo.
Fue su última palabra.
Por Nuria de Espinosa, del blog Entre luces y sombras.

 

El viento audaz se colaba por las ventanas abiertas de las casas. Una vez dentro, la brisa encontraba cualquier solución para seguir avanzando hacia su destino: dar la vuelta a la ciudad en menos de una semana. El anterior récord lo tenía un huracán salvaje; pero hace tiempo que no se le escucha. El aire sabía que su propia intuición le guiaría por entre las calles de la urbe, esa cárcel de ladrillos que nunca descansa.
Por Juan Fernández Vicente, del blog «Poemas y versos del alma, por JFV».

 

Relee el papel y nervioso lo oculta. Puede ser la solución a su problema. Respira hondo, no puede fallar. No quiere volver a pintar casas. Las palabras empiezan su conocida danza y su angustia se eleva. Dislexia fue el diagnostico, que contradecía al anterior que solo lo calificaba de «burro»; mas poco hace para solucionar el problema. Junta sus manos para detener el temblor. Finalmente se levanta y entrega el examen en blanco. No puede hacer trampa, no es su estilo.
Por José Torma, del blog Cuentos, historias y otras locuras.

 

El humo esconde los recuerdos, lo anterior a la explosión queda oculto fuera de mi alcance. Casas, calles, rostros; todo es un mundo nuevo por reconstruir. El grosero estruendo de los aviones acapara el espacio. Observo mis manos temblorosas y no las reconozco, no sé… Quizá tiemblen por qué la solución no está en ellas.
Por Ángel.

 

En el profundo valle hay un pueblo abandonado, numerosas casas que ya no tienen dueño. Todas ellas con las puertas abiertas, con sus enseres abandonados. ¿Qué pasó, que todos huyeron? ¿Cuál es la solución al acertijo? No hay más que acercarse a la plaza y observar la gran fuente, ahora en ruinas. Ahí, está la causa una bomba todavía activa que no termina la cuenta atrás para estallar. Una bomba símbolo de un conflicto anterior que muchos han olvidado como el artefacto mismo.
Por Do.lobera, del blog Do.Lobera.

 

El viernes estuve viendo con mi sobrina a un youtuber que regala casas de un millón de euros. Al principio pensé «qué personaje más generoso» pero a medida que avanzaba el vídeo me iba pareciendo un personaje diabólico. Manipula a las personas a su antojo según superen pruebas estúpidas que él inventa. Como si él diera con la solución de acabar con tu vida anterior, hueca y miserable, para convertirte en un vasallo millonario.
Por Lhotse.

 

—¡Pues denme una solución! —gritó el jefe de obra al teléfono, con tanta ira que diminutas gotas de saliva quedaron atrapadas en el teclado.
Luego colgó violentamente y apoyando los codos en la mesa se frotó las sienes intentando tranquilizarse. «Tranquilo, Arturo», se dijo, que te va a dar un parraque. El mes anterior ya había tenido que lidiar con la estúpida burocracia… así era imposible construir casas, maldita sea.
Por Nahnnuk.

 

¿En cuantas casas habían vivido tras su viaje a Japón? ¿Siete? ¿Ocho? La solución no era mudarse, porque en cada nueva vivienda, al igual que en la anterior, las apariciones y las muertes las perseguían. Desde que habían dormido en aquella antigua nagaya abandonada, por muy lejos que viajaran, la maldición, el fantasma, el espíritu, iba con ellas: se les había pegado como un chicle y no estaba dispuesto a dejarlas en paz.
Por Anabel Samani, del blog Anabel Samani.

 

Érase una vez un pueblo en el que la tristeza se había apoderado de sus habitantes. Como una mancha de petróleo en el mar, se había extendido lenta y espesa. Pero a ese pueblo llegó, de tierras lejanas, una niña muy especial, y con ella, la solución. Dibujó las casas que veía y las coloreó a su gusto. La realidad de fue tiñendo de color a medida que ella lo hacía sobre el papel. La estampa anterior desapareció y, con ella, la pena. Y colorín colorado, este cuento se ha acabado.
Por Auro, del blog La historia está en tu mente.

 

En ocasiones me invaden recuerdos de un futuro anterior sin solución aparente. Ayer, pero no ayer, a las 23:30 hora española, diversos observatorios astronómicos detectarán la entrada en la atmósfera terrestre de una batería de naves espaciales de procedencia desconocida. Una fuerza multinacional al mando de la ONU se desplegará en orden de ataque con el fin de contrarrestar la ofensiva enemiga. Se conminará a la población civil a que busquen refugio en sus casas. Ya llegan.
Por Luis J. Goróstegui, del blog Observando el paraíso.

 

Ana siente envidia de su hermana, la hija perfecta. Cuando le prometen estudiar en Miami y le regalan un coche, ana va a una tienda esotérica y realiza un ritual para destruir el coche. Esa noche su hermana tiene un accidente y muere. Ana se despierta en medio de la noche y ve a su hermana ensangrentada acusándola de su muerte. Cree que ha sido un sueño pero vivirá siempre con la duda de si ella mató a su hermana.
Por Levannath Moreno.

 

Formalizó la venta de dos casas en una misma semana y ello supuso fuertes ingresos para la inmobiliaria en la que trabajaba. El mes anterior fue muy fructífero y este comenzaba a dar buenos resultados. La empresa, como reconocimiento a su esfuerzo y profesionalidad, le ofreció un cambio de puesto y un aumento de sueldo. La alegría fue inmensa, ya que ese ascenso era la solución que pondría fin a sus múltiples problemas financieros.
Por Mayte López, del blog Imágenes que escribo.

 

Fue anterior a la lluvia, mucho antes de que las casas se deslizaran por los acantilados hasta el mar. Fue después de que el sol y el viento se enfrentaran en una lucha a muerte. Y así llego el momento de buscar una solución que no ofendiera a nadie.
No se sintieron vencedores ni vencidos sólo aceptaron las leyes de la vida.
Por Mercedes Menéndez Aguirre.

 

«Buenos días, Josemari. ¿Qué tal has dormido hoy? Hora de levantar». Venía oyendo estas palabras desde que entró. Ese día en el que dejó de ser Josemari aunque lo pusiera en el cartel del pie de cama. Habitación 215-C. Le tocaba ventana. Enfrente una hilera interminable de casas desvencijadas, cosas de la gentrificación. Una de ellas había sido su anterior vivienda. ¡Qué suerte!, exclamó, mi solución. Se asomó al vacío y se dejó llevar.
Por Isan, del blog Una capa de barniz.

 

El mundo, pide a gritos una inmediata solución.
En ninguna contienda anterior, se habían desconocido los códigos de la guerra tan pasmosamente.
Bombardearon sobre las casas de la gente.
Pura gala de deshumanización.
Por Sonia Nievas.

 

La abuela bajó el vidrio y miró las viejas casas suspirando largo. Desde el mes anterior no cesaba de pedir: «Quiero volver al pueblo… quiero ver mi casa…». Insistía sin cejar y no probó bocado hasta obtener una promesa. Hoy madrugó, se empolvó la nariz, se metió al auto y esperó a que arrancara. De vuelta, adormilada, una sonrisa bailaba en su rostro. Cuando se le agriara la cara sabrían, que aunque no era la solución definitiva, servía.
Por saricarmen, del blog Desde El Cielo.

 

Y pasaron los años, y hubo que atravesar un duelo, para encontrar la solución a mejorar nuestro hogar. Lo anterior fue muy bueno ya que las casas son hogares cuando son realmente nidos donde el cobijo y el calorcito están asegurados. Y ya lo creo que así fue. Ahora será lugar de cobijar años de otoño, años de más silencios y también frescura de nietos e hijos que acudan al viejo y nuevo nido siempre listo para albergar a quien quiera pasar.
Por Diana Rosa Conti.

 

No puedo negarlo; tengo miedo, aunque, desde aquí arriba, las vistas son espectaculares: alcanzo incluso a distinguir las hermosas casas más allá del lago. Siempre estuve convencido de que, en una vida anterior, hube de ser muy valiente… vivía en una ilusión ingenua. Porque ahora que esta existencia se me escurre entre los dedos, lamento no haber hallado una solución para el gran dolor que ha horadado mi alma. Y se me ha agotado el tiempo…
Por Javier Sánchez Bernal, del blog La buhardilla de Tristán.

 

A veces me distraigo pensando en tu voz porque es la única cosa que me queda para salir de mis pensamientos. Todo lo anterior esta sobrevalorado porque esos recuerdos no sirven para nada. ¿Desde cuando el ruido en estas casas se volvió tan silencioso? Recuerdo a Peter en cada lugar… ¡Dime! Hoy se cumplen 3 años de su muerte, pero parece que yo quedé estancada en el mismo lugar. ¿Habrá una solución para poder resolver la perdida de un ser querido?
Por Angélica Rodríguez, del blog Mis pensamientos vuelan.

 

Cada fin de semana acudía a un certamen de pintura al aire libre acompañada de mi mejor amiga. Recuerdo que en un a ocasión el tiempo era tan inestable que los caballetes se tambaleaban frente a las casas que queríamos pintar. ¿Como plasmar una la realidad tan cambiante? La secuencia de luces, sombras, viento y cambios varios hacían difícil recordar qué acababa de ver, lo anterior. Pensé en abandonar. La solución fue inventar. Disfruté de lo lindo y no quedó mal.
Por Aurora Roger Torlá.

 

Al ver las imágenes de ruina que deja la guerra… solo puedo pensar en su vida anterior, cuando eran casas de personas con nombre y apellidos. Fueron su cobijo, su hogar, su patria… ahora son despojos de la esencia humana, ruina estéril, cementerios de la civilización; la solución para los desalmados, o eso creen ellos. Pero se equivocan, porque una visión como ésta obra milagros: provoca revivir, construir un futuro mejor.
Por MJ RU1Z, del blog Eleeabooks.

 

Reuniones alrededor de la mesa compartiendo historias, paella y dulces parecía la solución para levantar el ánimo. Cada noche la actividad previa a dormir convertía en pesadilla el sueño ante la visión de pérdida de sus casas y sus vidas. Lo vivido el año anterior parecía ahora una fantasía.
Por Maria, del blog Propuestas and made.

 

«Por fin había dado con la solución, era tan obvia que parecía mentira que no se hubiera dado cuenta antes. Era la vecina perfecta, demasiado perfecta, todo el mundo la adoraba. Vivía tres casas más abajo, a la izquierda, la de color verde pastel. Toda ella era impecable, solo Agatha sabía lo de su anterior marido y lo que se proponía hacer con el actual. Pero ahí estaba ella para impedírselo».
Por Sònia G. Puchal.

 

La solución germinó de forma espontánea, sin dramas, pesares ni clarividencias.
Tan solo necesitaría un corte certero. Una grieta por la que huir para siempre. Una válvula de escape a la eternidad.
Tal vez en una vida anterior todo fuese distinto, pero aquí, ahora, nada era lo que aparentaba: las casas eran cárceles, los amores condenas y los amantes sicarios despiadados.
Al final, mi cuerpo moribundo destiló su última gota de vida, formando un charco denso sobre la alfombra afgana.
Por Aprendiz de matarife.

 

Paseaba por el parque esquivando a los perros, cada vez más numerosos que corrían sin correas; en los bancos muchos bastones y andadores le saludaban. Mientras avanzaban sus piernas, los recuerdos de las risas, los carritos y las pelotas encaladas en los árboles le hacían volver a la anterior época. Él se encoge de hombros y mira al cielo, la cara de su abuelo le responde: «Proteger y cuidar las casas es la solución».
Por David Coloma García, de Blog de poesía y relatos.

 

En todas las casas se cuecen habas. Lo sé porque he pasado por unas cuantas. En mi anterior hogar se pensaron, solo por mi aspecto, que sería un buen guardián; así que todos los fines de semana, allí solo me dejaban. Bueno, aquel domingo, al oír forzar la cerradura, me escondí en la bañera; dejando que se llevaran lo que quisieran. Con el seguro cobraron más de lo que les robaron, pero su solución fue devolverme a la perrera. Ahora, estoy con un viejo gruñón, pero que me da cerveza.
Por jm vanjav, del blog jm vanjav hasta en 500 palabras +

 

Ana camina todas las mañanas por la orilla de la playa antes de comenzar sus labores, le gusta admirar las casas de Boca Chica. Disfruta de los primeros rayos del sol y camina descalza por la arena buscando la solución para el dolor en sus pies. Se siente agradecida por el nuevo empleo en la costa este porque su anterior empleo en la ciudad aunque sus oficinas estaban frente al mar, no había una playa para poder caminar.
Por Minerva Hernández García.

 

El día anterior a los hechos fue festivo local. La gente del pueblo estuvo toda la noche de fiesta, por eso, sorprendió mucho cuando aparecieron tres cadáveres entre las casas del pueblo. Nadie sabe que pudo ocurrir esa noche para que el alcalde, su secretaria y su chofer muriesen de una forma tan violenta. Pero por eso nos han llamado, para encontrar la solución a este caso y descubrir la verdad de los hechos.
Por Avalle Rei, del blog El mundo de Avalle Rei.

 

Observa tantas escenas familiares como ventanas permanecen encendidas en las casas que encuentra a su paso. Jamás imaginó que la realidad superaría sus expectativas. Camina despacio para no perderse ningún detalle y atesorarlo en su memoria. Después de hoy, nada volverá ser lo mismo. Mientras se aleja de su vida anterior, llena sus pulmones de valor para afrontar su futuro. Nunca quiso finalizar así con él, pero no le quedó otra solución que escapar de la prisión de sus brazos.
Por Pilar Alejos Martínez, del blog Versos a flor de piel.

 

Al regresar, después de limpiar varias casas, María encontró lleno el cesto de la ropa sucia. Sobre la mesa del comedor continuaban los restos del desayuno. Lo que Ángela le había prometido la noche anterior era mentira. Entró al dormitorio y dijo: «Julia, hay que acabar con ella». En ese instante, escuchó: «Tranquila, Ángela, no se atreverá. La solución la tiene en la cocina». Entonces, María fue hasta allí, cogió un cuchillo y, con lentitud, comenzó a cortarse las muñecas.
Por Javier Puchades, del blog El decantador de letras.

 

Bajó del coche y se alisó la falda, no se la ponía desde una vida anterior. Se acercó a la garita donde el vigilante de la obra le esperaba. Velaba por las aún no construidas casas. Le costó reprimir la media sonrisa boba al verlo, pero se debía a su papel. Le saludó cortésmente mientras se dejaba guiar al cubículo prefabricado del constructor. La solución a sus problemas estaba a puntos de materializarse, antes de entrar comprobó una ultima vez el revolver en su bolso y respiró.
Por Antonio Jimenez, del blog Escribe y golpea.

 

Seguí caminando entre las enormes y elegantes casas, repleto de personas que no conocían el mal que se escondía entre sus entrañas, oculto entre la belleza que dominada todo a su alrededor. Este mal era anterior a todo lo conocido y yo era la clave, la solución para acabar con él. Bueno, eso era lo que decía la profecía. Pero las profecías pueden cambiar. Yo ya no quería acabar con el mal, sino unirme a él. Yo ahora sería el mal oculto en esta belleza.
Por Julissa E..

 

Veinte años: dos palabras muy cortas que significan un tiempo muy largo cuando se refieren a un matrimonio problemático, acabado al fin. La agonía de Eva era desconocida para todos, que veían su sonrisa, sin saber que solo era amabilidad, no felicidad. Se sentía vacía, abandonada por la vida a la que le había dado lo mejor de sí. «¿Podría ser peor?», se preguntaba. Su madre, quien debía quererla más que nadie, le propuso una solución despectiva:
—¿Y si te casas con tu anterior marido?
Por Carla Guerrero, del blog Está escrito.

 

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