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(Este reto de escritura consiste en escribir, cada mes, un relato de 5 líneas que incluya las tres palabras propuestas. Si eres nuevo por aquí, te pido que leas cuidadosamente las normas.)

Medallero

 

MEDALLA DE PLATA; David Coloma García.

 

¡Enhorabuena!

Noviembre:

Necesidad, llaves y usuario.

 

 

Llevo décadas trabajando en crear una casa autónoma. Lo primero que hice fue deshacerme de las llaves instalando una cerradura digital. Después sustituí las bombillas por leds con conexión wifi e instalé un asistente virtual. Y ya no pude parar: persianas motorizadas, electrodomésticos conectados, cámaras que se activan al detectar movimiento y un perro robot. Ahora no puedo entrar en mi casa, Alexa se ha hecho con el control y me dice que ya no hay necesidad de un usuario.
Por Adella Brac.

 

Las llaves de la ciudad suelen ser tamaño XXL, perfecto. Las de Palma supongo que también serán así, genial. Como usuario de ésta mi ciudad, la más bonita y la más sucia del Mediterráneo, me veo en la necesidad de estamparles las susodichas llaves a los cretinos responsables de poner multas a traición sin notificar y que te las cobren con recargo. Pero en plan Mortadelo y Filemón, que les salga un chichón en la cabeza, mientras yo me escondo en una isla minúscula del Polo Norte.
Por Lorenzo.

 

¡De nuevo las sombras! Sabía que aquellos monstruos querían atraparlo, era el último usuario que resistía el ataque, en el juego infernal, pero alguien había cambiado las reglas. Tembló horrorizado al ver las siluetas. «¿Dónde estarán las llaves del cofre?», se preguntó. La necesidad de prender la mecha apremiaba, si no prendía la pólvora, moriría. Miró al frente. Se sobresaltó.
—¿Dónde estáis? —gritó.
Miró en todas direcciones. Nada. Un sonido. Ya era tarde. La oscuridad ganó.
Por Nuria de Espinosa, del blog Entre luces y sombras.

 

De la necesidad de proteger las casas y los objetos y personas que en ella hay y moran nacieron las llaves. Hay muchos tipos de llaves, grandes, pequeñas, pesadas, ligeras, llaves maestras… Pero todas cumplen la misma función, proteger y mitigar los miedos de sufrir un robo. Pero las llaves en sí mismas no hacen nada y si el usuario no las usa o las pierde será como si nunca hubieran existido…
Por Do.Lobera, del blog Do.Lobera.

 

Busco las llaves, las encuentro en el último sitio donde busco (en el fondo de uno de mis bolsillos, como siempre), abro la puerta de casa (las luces se encienden automáticamente al detectarme), voy a la consola, me activó el escudo, introduzco mi usuario y alzó el vuelo. Ah, que no os lo he contado, es verdad, es que he inventado el antigravitador personal y lo utilizo para nadar por el salón sin necesidad de ir a la playa.
Por Luis J. Goróstegui, del blog Observando el paraíso.

 

Su búsqueda terminó. Su siguiente acción libraría al mundo de un terrible mal. Con cuidado sacó las llaves y las colocó en los agujeros del portal. Al ser un usuario de la luz sabía que estaba a salvo. Sin embargo, su fe flaqueó y sintió la necesidad de tener un arma. Ese era el momento que el demonio encerrado esperaba. Al abrirse la puerta, el espíritu maligno aprovechó para poseer el cuerpo del sacerdote. Ahora, encarnado, acabaría con la humanidad.
Por Francisco Velandia, del blog Pacho escribe.

 

«Reclutar una tripulación para su cosmonave constituía la necesidad principal, por lo que anunció su oferta de trabajo en la macro pantalla de la taberna espacial más importante a través del servicio del que ya era usuario. El primero en responder a su convocatoria fue un experto navegante de mediana edad, gran conocedor y poseedor de las llaves con las que abrir cualquiera de las rutas ocultas del universo.»
Por Daniel A.M., del blog La narrativa de Daniel A. M.

 

“Perdí las llaves de mi depósito de palabras (¿las tuve?). Las enlazo a una idea, pero hasta las más comunes huyen. ¡Caramba! La necesidad de comunicarme se reducirá al mínimo. Seré un usuario lexical silencioso, sin interlocutores, condenado al ostracismo en eterno monólogo”. Cerró el cuaderno y llamó: ‒¡María! ¿Tráeme un té con…con… ¡Diablos!, no puedo nombrarlas… ‒Aquí está su té con tostadas ‒dijo ella entrando.
Por Saricarmen, del blog Desde el cielo.

 

Nunca pensé que sucedería, pero llegó el día. La empresa vio la necesidad de prescindir de mis servicios. Tampoco imaginé en mis peores sueños la manera en la que yo actuaría en una situación como aquella. No solicitaron mi salida de inmediato ni que entregara las llaves, de modo que pude boicotear las actividades de varios departamentos. Lo peor es que, antes de salir, utilicé mi usuario ilimitado de sistemas para hacer algunos bloqueos.
Por Óscar Quijada Reyes, del blog Unas páginas más.

 

Mis continuos viajes a aquella ciudad, “por negocios”, y los limitados recursos económicos me obligaban a ser usuario habitual de aquella lóbrega pensión. Al recoger las llaves, puerta del portal, de la habitación, de la nevera, siempre sentía la necesidad de un meticuloso lavado de manos. Hoy me ha recibido una desconocida y me ha entregado una tarjeta de acceso. Igual tengo que pensar en olvidarme de las noches de Bingo.
Por Mercedes Menéndez Aguirre.

 

Mi necesidad se ahogó al tirar las llaves al mar. Aquello no era la mejor solución, pero, al menos, era un remedio a corto plazo. Aquella casa me traía demasiados desconsuelos. Cualquier otro usuario lo habría hecho igual que yo. En un abrupto acantilado se quedaron todas las posibilidades de caer nuevamente en la tentación. En el fondo del mar están mejor algunos objetos que, sin motivo aparente, abren algunas puertas prohibidas. Sin posibilidad no hay probabilidad alguna.
Por Juan Fernández Vicente, del blog «Poemas».

 

Una vez, mi madre desapareció olvidando las llaves. Fue raro. Ella nunca tendría un desliz semejante, por razones obvias, así que me preocupé. Y cuando la necesidad apremia… se hace lo que haga falta. Como usuario principal, usé todas las artimañas a mi alcance para resolver la situación. Entré sin pensar en el cerebro central y pude localizarla… viva. Hoy debo usar esa misma fuerza para continuar sin ella en nuestra Colonia de Hellas Planitia.
Por MJ RU1Z, del blog Eleeabooks.

 

Ahora comprendo el significado de la expresión «hacer de la necesidad virtud». Debo reconocer que aquella joven de apariencia tan simpática había jugado conmigo: el usuario y contraseña que me había revelado aquella noche, entre copas y risas, eran —intencionadamente, no cabe duda— falsos. Y obviamente, sin el acceso digital autorizado, no existía forma para hacerme con las «llaves de poder». ¡Destino cruel! El esfuerzo de toda una vida había sido dinamitado por una bonita sonrisa.
Por Javier Sánchez Bernal, del blog La buhardilla de Tristán.

 

Juan teclea su usuario y la máquina cobra vida. Palpa su bolsillo y nota que ha dejado las llaves en a la puerta. Observa la oscuridad a través de los ventanales. Se presagia tormenta. Trata de relajarse, de controlar su obsesión, mas la necesidad de cerrar tres veces la puerta es agobiante. Están allá afuera, esperando. Escucha el tercer clic que cierra la puerta. Respira tranquilo y es cuando los ve; aprovecharon su error para entrar, abre la boca, pero la oscuridad ahoga su grito.
Por José Torma, del blog Cuentos, historias y otras locuras.

 

Las llevo por necesidad, respondió con tono de hastío, como si hubiera respondido a la misma pregunta un millar de veces. No, mi usuario se conecta por llaves… sí, chica, ya sé que es tecnología del siglo pasado, pero los nuevos ricos lo hacen de esa forma. Sí, solo les dejan dos avatares disponibles, y yo soy uno de ellos… que suerte, ¿no? Oye te dejo, que está entrando en la red. «Bienvenido a IntraCon, el mundo entero en su salón. Disfrute de su nueva vida…»
Por Nahnnuk.

 

La mañana ya era parte de mi estar en el patio, con la brisa fresca de las horas tempranas, mi música compuesta por aves y llamadores de ángeles, el verde de la pared vieja y alta, la hamaca paraguaya, todo era ya ofrenda de un nuevo día, necesidad de oración agradecida, que me daban las llaves de un nuevo empezar. Usuario de estos momentos es mi corazón, pero también mi alma, mis canciones, mi canto, el mate y vos.
Por Diana Rosa Conti.

 

Nunca había sido usuario de la biblioteca. Para mí solo era un lugar cerrado, con olor a polvo y a viejo, a falta de ventilación y a respiraciones concentradas. Hasta que acompañé a mi prima a buscar un libro, uno de cuentos clásicos. Yo cogí otro, solo por acompañarla, ni siquiera miré el título. Desde entonces descubrí que los libros son las llaves a mundos mágicos: las velas que mueven la nave sin necesidad de viento; el viaje sin movimiento.
Por Anabel Samani, del blog Anabel Samani.

 

Esa tarde salí a caminar con mis llaves y las perdí. Si las hubiera dejado en la recepción no habría tenido la necesidad de dormir en otro lugar, me hacían falta mis pertenencias, pero ¡qué bueno! tenía el libro «Pasión India» conmigo acompañándome, así disfruté la noche y aproveché para leer. En el aparta-hotel el usuario de cada apartamento tiene llave y no hay copia. Cuando se cambió mi llavín dejé una copia en la recepción y me alegró mucho tener mis llaves por separado.
Por Minerva Hernández García.

 

Ser usuario de llaves mágicas abre tantas puertas… ¿Sabes, Jesús? Te lo explicaré como tú hacías conmigo, con tonadilla burlesca. Imagino que te habrá llegado ya una preciosa notificación, seguro que estarás muy disgustado, observo que pones ojos de cordero degollado. Ahora eres uno más del montón y además, tu jefe soy yo .Tendrás que hacer eso que no te gusta nada, trabajar. Te voy a vigilar, tengo esa necesidad, porque ahora soy yo quien dirige el hospital.
Por Aurora Roger Torlá.

 

La diferencia entre un usuario normal y otro avanzado es que el primero si mete la pata, después de jurar y cagarse en todo, llama a sistemas, para que le resuelvan el tema, echando la culpa al programa. El avanzado, ante esa misma situación, siente la necesidad de intentar arreglarlo y, hasta que no lo fastidia del todo, no llama a sistemas. Moraleja, si te dejas las llaves en casa, y no vives en un primero para entrar por la ventana, llama al cerrajero antes de joder la puerta.
Por jm vanjav, del blog jm vanjav hasta en 500 palabras +

 

De pronto se dio cuenta, ese tintineo habitual de las llaves en su bolsillo no se escuchaba y tras un instante de pavor, rápidamente buscó solución. La necesidad le hizo reaccionar y poner a prueba alguna de las técnicas que como jugador de rol solía utilizar. Nuevas experiencias construidas sobre situaciones practicadas una y otra vez.
Por Carmen, del blog Propuestas and made.

 

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