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(Este reto de escritura consiste en escribir, cada mes, un relato de 5 líneas que incluya las tres palabras propuestas. Si eres nuevo por aquí, te pido que leas cuidadosamente las normas.)

Medallero

 

MEDALLA DE PLATA; Angélica Rodríguez, Carla Guerrero, Carles Leo, Francisco Velandia y Pedro Merchán.

 

¡Enhorabuena a todos!

Octubre:

Fuerza, pasear y sesión.

 

 

El último paciente me ha dejado hecha polvo, tanto, que he tenido que cancelar la siguiente sesión y salir a pasear. Mi don para absorber las emociones de los demás parecía una ventaja cuando empecé a trabajar como psicóloga, pero cada una se personifica en un monstruo que se pega a mí. Son una marabunta y sé que el día que me quede sin fuerza para mantenerlos a raya me destrozarán. Pero hoy no es ese día.
Por Adella Brac.

 

Una sesión de una junta de cualquier comunidad de vecinos es peor que sacar a pasear a tu gato por la terraza del bar donde D’Artacán y los Tres Mosqueperros celebran el primer gol de Messi con el PSG. Puede haber cuchillos volando, patadas voladoras, e incluso, empujones por el hueco del ascensor. Por si acaso, mi mujer, antes de cualquier reunión de vecinos, siempre me dice: «¡Que la fuerza te acompañe!».
Por Lorenzo.

 

La odio y a la vez la necesito. Como un vampiro extrae la fuerza vital de mi cuerpo. En cada sesión, sus manos expertas arrancan de mi cuerpo dolor y placer; perfila y descubre rincones secretos que ni yo sabía que tuviera. Mi mujer desconfía, son demasiadas las visitas, y le sorprenden el agotamiento y mi falta de energía, y es que tras cada encuentro me cuesta siquiera salir a pasear. Creo, que a este paso si no me mata la fisio, me matara el dolor de espalda.
Por Ángel.

 

Un grupo de diputados de una fuerza política que prefiero no mencionar había boicoteado la sesión de control al Gobierno, convirtiéndola en una verdadera selva. No entienden que el juego político también les afecta a ellos: sacaron a pasear datos manifiestamente falsos, fake news e informes deliberadamente manipulados, aderezados con argumentos tendenciosos, provocadores e injustos. Y mañana, ¿qué? Un nuevo circo en sede parlamentaria…
Por Javier Sánchez Bernal, del blog La buhardilla de Tristán.

 

A pesar del cansancio por la sesión de terapia decidí pasear un poco para despejarme. La luna plateada me vigilaba. De pronto frente a mí apareció el hombre de las visiones que le narraba a mi psiquiatra. Me convencí de que solo era otra ilusión creada por mi mente perturbada y decidí ignorarlo cambiando de acera. Comprendí que no me estaba enloqueciendo cuando aquel individuo me sujetó con fuerza y me hincó sus colmillos en el cuello para desangrarme.
Por Francisco Velandia, del blog Pacho escribe.

 

La fuerza del corazón empujo a la mente a seguir. Eran días extraños, misteriosos, singulares. El propósito final se había manifestado en diferentes ocasiones. Al pasear solía pensar en ello. Mientras caminaba tenía pensamientos tan profundos como peregrinos. El «sentido de la vida» era un escurridizo pez en mi mente. El alma en cambio estaba en calma. Las noches eran como una larga sesión de fotogramas, aparentemente inconexos. Sin embargo, toda la verdad residía allí.
Por Juan Fernández Vicente, del blog «JFV, poemas románticos de 24 kilates».

 

El día no comenzó bien: el autobús me dejó, llegué tarde a la estación de tren y la billetera quedó en mi mesa de noche. No fue sencillo para mi edad, tuve que hacerme a la idea de que salí a pasear y, solo de esa forma, aguanté hasta mi sitio de empleo. Me percaté de lo limitada que está mi fuerza para hacer frente a una eventualidad. Por si no era suficiente, mi jefe me dedicó toda una sesión de psicología laboral porque llegué sudado.
Por Óscar Quijada Reyes, del blog Unas páginas más.

 

¿Qué fuerza le quedaba ya? Su capacidad para soportar estaba llegando a su límite. Ella solo quería pasear por rosales hermosos todos los días y sólo, tal vez, hacer una sesión de fotografía porque su anhelo era ser fotógrafa, pero ahora eso era un sueño que se quedó deshecho como los escombros de su casa. Lo perdió todo el 5 de octubre de 1995 y viendo la tumba de sus padres, supo que la única culpable había sido ella por jugar con el encendedor esa noche cuando todos dormían.
Por Angélica Rodríguez, del blog Mis pensamientos vuelan.

 

Nada una ballena. Se asoma, respira, se hunde. Un movimiento de fuerza innata con la cola, cual pasear sereno, y se abre paso por la profunda oscuridad del infinito descubriendo rincones insospechados tesoros acaso imposibles pero ciertos que denotan verdades desconocidas, aciertos insuperables, dogmas inalterables de una sesión que redefine la realidad vivida y aún por vivir. Mientras, el sol observa imperturbable, como centinela sabio, testigo de lo que no fue contado.
Por Luis J. Goróstegui, del blog Observando el paraíso.

 

No quería salir de mi casa, pero me sacaron a la fuerza, obligándome a pasear bajo aquel terrible sol que acaloraba todo mi ser. Qué pesadas podían llegar a ser mis amigas. Y para colmo de males, tuve que aguantar una sesión de manicura con ellas. Agradecí volver a casa y poder tumbarme en la cama. A pesar de todo, no cambiaría a mis amigas por nada.
Por Do.Lobera, del blog Do.Lobera.

 

Señor dame paciencia, dame la fuerza necesaria, quiero aguantar la ignorancia, y su educación precaria, dame la sensatez, rauda y veloz cuál relámpago, dame las ganas de vencer la estupidez, no me ralentices como en las galápagos, quiero pasear orgulloso la inteligencia, la sesión mental de la lógica aplastante, tratar con diligencia, y ser agradecido, luchador y constante, señor dame paciencia y no desfallezcas, la fuerza intratable, no hace falta que te aparezcas, ser formidable.
Por Carlos González.

 

La sesión está a punto de empezar y, como siempre que tengo que presentar un evento de estas características, me pongo nervioso, y me da por pasear sin rumbo fijo, recorriendo las áreas más recónditas a mi alrededor. Sin embargo, al llegar el momento de comenzar la presentación, siempre aparezco en el sitio adecuado, ante el público. Entonces aspiro aire con fuerza y me enfrento a ese numeroso grupo de almas recién fallecidas en busca de las indicaciones para su nueva existencia.
Por Igor Rodtem, del blog Lo innombrable y yo.

 

Caen las hojas al igual que decae la fuerza en cada sesión.
Ella recuerda el aroma del viento, el perfume del jazmín y los atardeceres por el parque.
Hoy recibe la última dosis de quimioterapia y al cerrar los ojos sueña con volver a pasear como antaño.
Por David, del blog Blog de poesía y relatos.

 

La fuerza del colapso económico arrastró los cimientos del vetusto museo. Pasear por la galería era una cita obligada para indagar en los entresijos del caleidoscopio multicolor donde los artistas plasmaban sus emociones y pensamientos a través del ingenio que daba vida a sus cuadros. A medida que se aproximó el cierre definitivo, el equipo directivo organizó una sesión especial donde los artistas se disfrazaron de deuda pública para encontrar acreedores samaritanos.
Por Estrella Amaranto, de Blog Literario Amaranto.

 

Llegaría tarde a la sesión. Ellos la observaban, la seguían y podía verlos pasear en el parque. Por el rabillo del ojo los miraba. Siempre de negro, siempre cercanos. La fuerza de su respiración la agita. Correr no ayuda, siempre están ahí, siguiendo sus pasos. De su brazo izquierdo brota una gota de sangre, se está lastimando otra vez. Descuidada cruza la calle y un auto la golpea, levemente, pero cae al suelo. Los hombres de negro la rodean, se cubre el rostro y grita.
Por José Torma, del blog Cuentos, historias y otras locuras.

 

Una sesión doble de películas de terror en Halloween es un buen motivo para después pasear durante un buen rato antes de volver a casa, despejar las ideas y llegar con ánimo y sin miedo a meterte entre las sábanas.
Eso está bien hasta que notas la influencia que han dejado las imágenes en tu subconsciente. Puedes dejar encendidas las luces, poner música o leer un libro, notarás que la fuerza de los monstruos puede más que todos tus esfuerzos por ahuyentarlos.
Por Virtudes Torres, del blog Pétalos de relatos.

 

Otra sesión de fotos más. Estaba harta de sonreír frente a la cámara mientras me sentía muerta por dentro. Me hice modelo casi a la fuerza, necesitaba dinero y un cazatalentos me vio un día cuando salí a pasear. Decía que ya caminaba como una verdadera estrella. Me prometió fama y cifras astronómicas. Conseguí ser una top model muy cotizada. Y ahora, en mi mansión, esta estrella está a punto de apagarse.
Por Sargow, del blog Estantería compartida.

 

Todavía recuerdo cuando era niño y mi padre me llevaba al cine en la sesión de tarde, el olor de las palomitas recién hechas y el ruido de las burbujas de mi refresco favorito. Después, íbamos a pasear a un precioso parque que estaba junto al cine. Nunca he vuelto a ser tan feliz. Ahora, me encuentro solo, sobre una cama de hospital y con los ojos vidriosos, agarrándome con fuerza a mi último aliento de vida y a esos recuerdos, para volver a ser feliz una última vez…
Por Arekkusu.

 

Siento cómo late, con más fuerza que tras una sesión de spinning. Es ya de ella, se lo entregué en cuanto me lo pidió. Ahora puede atarlo con una correa y sacarlo a pasear, o puede tirarlo a un basurero. Lo veo. En su mano. Derramando sangre por las arterias y las venas. Lo aplasta, lo muerde, le clava sus colmillos de depredador, lo devora. Me mata. Me prometió la eternidad, me mintió. No estoy seguro de que me importe, tan hipnótica es su alma de monstruo…
Por Anabel Samani, del blog Anabel Samani.

 

Ajustaron los sillines, revisaron el mapa y comenzaron a pasear bajo las ramas de los árboles otoñales junto a los canales. Antigua y moderna a la vez, la ciudad les ofrecía siempre nuevos descubrimientos. Los cinco sentidos despertaban con fuerza a estímulos como el sabor dulce de esas galletas, el fresco aroma de las flores, el frío cristal de los vasos de cerveza, los vibrantes colores de las esculturas y las suaves notas de jazz, que les transportaron a aquella sesión, veinte años atrás.
Por Carmen, del blog Propuestas and made.

 

Pienso en ti si amanezco a un día vacío, y me flagelo con el recuerdo de tu piel candente.
Pienso en ti desde la imperfección de mis recuerdos, pero te mantengo perfecto a fuerza de voluntad.
Pienso en ti al pasear en soledad entre una multitud que te ignora del ocaso al alba.
Pienso en ti y me arrepiento del deseo escondido en la pestaña.
Una última sesión en el diván y no volveré a pensar en ti. Dice el doctor que la lobotomía es el mejor remedio a mis males; el mejor remedio a ti.
Por Pensadora lobotomizada.

 

Ésta era la cuarta sesión. Se iban notando progresos pero la cosa iba lenta, no lo recordaba así, la verdad. Cierto es que los años no pasan en vano y ya no era ningún chiquillo. Igualmente seguía siendo emocionante y divertido volver a pasar de nuevo por el inicio, porque con cada uno era diferente. Recuerda, tiramos de la correa con firmeza pero sin demasiada fuerza, se trata de pasear tú al perro, no él a ti.
Por Nahnnuk.

 

La sesión de las 12 ya había terminado. No sabía si la expresión de los espectadores era de satisfacción o de somnolencia. Lo que sí podía afirmar es que la fascinación morbosa que ejercía ese espectáculo en ella, había perdido toda su fuerza. Cualquier persona se volvería loca si supiera que la película que se proyectaba cada 31 de octubre en ese cine era la de un crimen real. A ella ya solo le producía aburrimiento. Por eso prendió aquella cerilla y, simplemente, salió a pasear.
Por Chari Escudero, del blog Rincón Revuelto.

 

Despierto de repente, algo ha perturbado mi sesión de descanso al rozar mi cuerpo. ¡Qué extraño! Roger no ha vuelto a casa, no es hora de pasear, tampoco de cenar… Inspecciono la habitación en busca de un extraño que haya podido entrar y es cuando lo veo… ¡Maldito ratón! No tiene más fuerza que un gato pero que rápido el condenado…
Por Aria Morgenstern, del blog Eris Morgenstern.

 

El hombre de perilla y gafas salió de casa decidido a pasear. Duro de mollera y de férreas costumbres, se saltó su sesión de fuerza en el gimnasio porque su novia le había echado en cara que no era capaz de relajarse y disfrutar. Se dirigió a ninguna parte, con las manos en los bolsillos y la mente divagando entorno a nada. Los eternos minutos que transcurrieron mientras se deslizaba por ese infernal pozo de pereza no hicieron sino corroborar que él no estaba hecho para discutir.
Por Aurora Rapún Mombiela, del blog La historia está en tu mente.

 

Con la edad los gustos cambian, no así mi sesión favorita de cine. De crío solo me dejaban ir a la primera, así que era la mejor. En mi época de estudiante, la primera sesión era mi tapadera ideal, para librarme de los tostones de historia o filosofía. Siendo adulto la eché mucho de menos, pero del trabajo no me podía escaquear como cuando iba al instituto. Ahora de viejo, que el médico me fuerza a pasear dos horas al día, la primera sesión de cine ha vuelto a ser mi salvadora.
Por JM Vanjav, del blog jm vanjav hasta en 500 palabras +

 

A Thalios le apetecía pasear por cubierta. La sesión con Bastielly había sido dura. Demasiada información en tan poco tiempo. Apenas recordaba lo que aprendió cinco años atrás cuando navegó por primera vez tras dejar atrás Ikarán. Necesitaba descansar, relajarse. Fue a proa y se sentó en la barandilla, con los pies colgando, cerca del mascarón del Aimed. Cerró los ojos y sintió la fuerza del mar golpear el casco.
Por Sandra Adrián, del blog Sandra Adrián.

 

Finalizada la deliberación en la sesión del Concilio. Poco a poco salimos a pasear al claustro. Allí todo comenzaba a ser festivo, bullían con fuerza los corrillos de brujas y magos hasta dispersarse para rodear otra nueva actuación. Un hechicero encantaba ratones que comenzaron a bailar como cosacos. La tristeza me embargaba por la disolución de nuestra Orden, pero la Inquisición ya comenzaba a matar almas inocentes.
Por Carles Leo, del blog Curioso por vocación.

 

Cada vez le pesa más esa soledad que arrastra desde hace un tiempo. Las noches se le hacen eternas mientras espera que despunten las luces del alba. Echa de menos relacionarse con los demás, pero, cuando lo intenta, se siente mucho peor. Se desata una especie de locura a su alrededor y prefiere evitar todo ese caos. Le resulta imposible entablar nuevas amistades. Se aburre. Su mayor consuelo es pasear desde que apareció en aquella casa a la fuerza durante una sesión de espiritismo.
Por Pilar Alejos, del blog Versos a flor de piel.

 

Ayer salí a pasear. Me distraje con el móvil y acabé en el polígono industrial de las afueras. Caminando entre las naves escuchaba una potente música techno. Inexplicablemente, porque yo soy mas de reguetón, me atrajo. Cuando llegué al lugar, decenas de jóvenes bailaban en la sesión de un dj con la cara embadurnada en polvo de talco. La música se detuvo. Todos se volvieron hacia mi. Caras blancas, colmillos afilados, ojos carmesí… No sé de dónde saqué la fuerza para correr tanto.
Por Pedro Merchán, del blog El cuaderno de Pedro.

 

La competición se acerca y otra vez el estrés, la presión y el miedo pueden conmigo. Ahora tendría que estar en una sesión doble de entrenamiento. Pero no puedo. No tengo la suficiente fuerza de voluntad para entrenar el doble en un momento en el que mi mente va por libre y no estoy bien. Prefiero salir y pasear un rato por el puerto. Qué la brisa fría que viene del mar me despeje estas ideas pesimistas y poder volver al gimnasio con ganas.
Por Avalle Rei, del blog El mundo de Avalle Rei.

 

No sé de dónde saca la fuerza para pasear cada día, incluso después de una sesión de quimio. Los vecinos la ven pasar a través de los visillos, no salen porque ya no saben qué decir. No hay tantas palabras como dolor en aquel pueblo. El último terremoto los había dejado sin energía, sin nada. La desidia desangelada se enredaba como una esparraguera sobre lo que quedaba de las gentes. Sólo ella anda por las calles, un día gloriosas, con el instinto de supervivencia a flor de piel.
Por Amparo Rodríguez Frías.

 

A veces, cuando estoy en uno de esos días que no puedo encontrar la fuerza para juntar mis pedazos y remontar el vuelo, ella está ahí en su estuche, en su lugar, esperándome para que juntas tomemos imágenes, que al pasear dentro de mi mundo, sin más que un pedacito de paisaje de cielo, me da la oportunidad que flores, aves o naranjos en flor sean los protagonistas de mi sesión de fotografía.
Por Diana Rosa Conti.

 

Sufría imaginando los rostros de sus empleados. ¿Tendría la fuerza suficiente para comunicarles que estaban a punto de quebrar? ¿Lo sospecharían? ¿Asistirían? Restaban algunos minutos aún. «Ohhh… si pudiese pasear por el bosque ahora», pensó. Entonces, cada empleado fue un árbol al que abrazó antes de comenzar la sesión.
Y… ¿saben qué pasó después? ¡No lo van a creer! ¡La empresa no quebró!
Por Saricarmen, del blog Desde El Cielo.

 

La edad no perdona y notaba cómo la fuerza me iba abandonando. Todos los días le decía que me gustaría que cogiera la azada o que me diera una sesión de masaje para aliviar mi maltrecho cuerpo. Lucy me miraba silenciosa y se sentaba cerca, a ser posible a la sombra. Esa compañía me bastaba. Cuando la sacaba a pasear era una locura. Si le llamabas acudía veloz, como en la última carrera al cruzar la carretera.
Por Isan Bairu, del blog Una capa de barniz.

 

Después de la última sesión salí de allí abatido. Apenas sin fuerza ni para pasear, me metí en el primer hotel cinco estrellas que encontré. Me acomodé en la mejor suite y pedí que me subieran el champagne más caro. A continuación, llamé a dos prostitutas de lujo. Había tomado la decisión que, desde ese instante, disfrutaría de la vida como si no hubiese un mañana. Aunque, desde aquella tarde, para mí el mañana acabase en tres meses.
Por Javier Puchadds, del blog El decantador de letras.

 

Nadando en el mar que me da la vida, con mis ojos cerrados todavía, siento los estímulos de fuera. Percibo el cariñoso palpitar de un corazón aparte del mío. Me hace cosquillas lo que debe ser otra sesión de masajes en la cual escucho palabras como: ecografía, embarazo no deseado… no las entiendo, pero soy feliz, en pocos meses veré la luz y podré pasear. De pronto siento una fuerza descomunal que me arrastra, las olas me ahogan, me hielo, está oscuro… ¿aborto? ¿qué significa?
Por Carla Guerrero, del blog Está escrito.

 

Pensándolo bien, la habitación no está tan mal. Aunque minimalista, tiene un verde acogedor en las paredes, muebles blancos, unas bonitas vistas y un excelente servicio. Conviene encontrarse a gusto, después de todo será mi hogar durante los próximos seis meses.
Entonces me pareció buena idea pero ahora… Pasear cuarenta kilómetros tras una sesión de fuerza de más de dos horas quizá resultara excesivo después de todo.
Por MJ RU1Z, del blog Eleeabooks.

 

Mario era el mejor peleador, su fuerza era bien conocida en la liga de luchadores, no porque lo buscara, pero así sucedía con los sujetos como él, grandes, musculosos, adictos al entrenamiento diario. Quien podría imaginar que era un tipo de poesía, de pasear por las tardes tras una sesión intensa. No, nadie podía sospecharlo porque a nadie le interesaba lo que hacía fuera de cuadrilátero.
Por Katalina Camus, del blog Ambiente virtual.

 

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