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(Este reto de escritura consiste en escribir, cada mes, un relato de 5 líneas que incluya las tres palabras propuestas. Si eres nuevo por aquí, te pido que leas cuidadosamente las normas.)

Octubre:

Hijo, biografía y trabajo.

 

 

Esta biografía es el trabajo de mi vida. Por ella he renunciado a ver crecer a mi hijo, no pude despedir a mi padre en su lecho de muerte y al final me ha costado mi matrimonio. Pero nunca se había hecho lo que yo hice: seguir a un artista durante cuarenta años, desde que era un talento emergente hasta convertirse en la estrella que es ahora. He conseguido el mayor reconocimiento pero ahora me paso los días mirando una vitrina llena de galardones rodeado de silencio y vacío.
Por Adella Brac.

 

A los humanos nuestra biografía les resultaría increíble. Huimos de los tiranos kaen’p y hallamos refugio en la Tierra. Somos los naal’l. Mi nombre es Akla’u; mi esposa, A’n; nuestro hijo, Neu’l; y mi anciana madre, Meple’p. Intentamos comprender a los humanos. Recuerdo una tarde de otoño…
―¿Qué lees, Neu’l?
―El Quijote; para un trabajo de la escuela. Mamá, ¿están locos los humanos?
―Sí, un poco sí, hijo. Ven, merienda y te cuento la historia del Caballero de la Triste Figura.
Por Luis J. Goróstegui, del blog Observando el paraíso.

 

Quiero que cuando muera, en mi biografía figure que fui un buen padre. Y también un buen hijo. Nada más. El ser un buen hijo y el ser un buen padre te define como persona más que cualquier otra cosa. Siendo buen hijo, honras a tus padres. Y siendo buen padre, educas a tus hijos. Y cuando un hijo se comporta en la vida y con la gente, como Dios manda, está diciéndole al mundo, que sus padres hicieron bien su trabajo.
Por Lorenzo.

 

—Vamos hijo, parece que escribes la biografía de tu vida. Que solo es un currículum para entregar en la empresa. Si logro que te den trabajo habré triunfado.
¡Tú desde luego! Pensó Raúl, pero no se atrevió a decírselo a su padre.
—Listo, —dijo.
—Pero si no está firmado.
—Vaya, no se te escapa una eh.
—Por la cuenta que me trae, o tu madre nos echa a los dos de casa. Miró a su padre y sintió lástima.
Por Nuria de Espinosa, del blog Entre luces y sombras.

 

—No será un trabajo difícil —dijo el hijo menor del magnate—. Todo está aquí —continuó mostrando las estanterías atestadas de cintas de video—. Mi video-diario, desde los 8 hasta que cumplí la mayoría de edad.
—Pero me dice que esta biografía no será publicada —inquirí.
—Exacto, solo quiero que él la lea. Que mi padre sepa todo el abandono que sufrí mientras era ignorado a favor de su trabajo. Tras el accidente, sordo y ciego, sólo le quedan los libros en Braille.
Por Antonio Jimenez, del blog Escribe y golpea.

 

Toda la vida arrastrando la losa de la frustración por no haber tenido un trabajo donde alcanzar el éxito profesional que me catapultará al estrellato social. ¿Te imaginas? Ganar un salario de seis cifras, reconocimiento social, poder. Pero hijo, hoy tengo que decirte que estos anhelos no conforman la vida, un día escribiré mi biografía y entenderás que la vida es todo eso que no puedes contar, solo sentir.
Por Omha Bow.

 

«Estaban orgullosos de su hijo. Siendo ganador del concurso, el astillero le entregaría una unidad de la cosmonave diseñada por él mismo. Con ella desempeñaría el trabajo que siempre había soñado: recorrer el espacio transportando mercancías y pasaje, visitar otros mundos… Viviría aventuras que los autores recopilarían en una biografía en la que quedarían plasmadas sus andanzas».
Por Daniel A.M., del blog La narrativa de Daniel A. M.

 

El autobús avanza despacio. Ir a su trabajo es una odisea. Sin embargo, hoy le preocupa llegar tarde porque tiene una tarea adicional que cumplir. Un par de horas después, se coloca su uniforme, alista el libro que le prestaron e inicia sus rondas. Como siempre todo está tranquilo en el cementerio. A la medianoche se dirige a la tumba del hijo del general Garcés. Cuando llega, saca el viejo texto y le lee al fantasma que allí habita la biografía de su padre.
Por Francisco Velandia, del blog Pacho escribe.

 

El agua moja los pies de mi hijo. Su risa llena mi corazón de alegría. Las olas van y vienen en su incansable trabajo mientras él patalea emocionado. Levanto la vista y una gaviota nos saluda. En la arena un cangrejo huye de Sebastián. Cierro los ojos y tomo aire. Ese aroma familiar de agua salada y sol, me transporta a días pasados, a otras realidades. La escena se desvanece. Abro los ojos y cierro el cuaderno donde escribo la biografía de mi hijo, y en silencio, lloro.
Por José Torma, del blog Cuentos, historias y otras locuras.

 

El sol despuntaba marcando un nuevo y brillante día pero para el joven Gabriel solo marcaba el final de una noche en vela en la que había terminado de leer la biografía de su padre. Por fin entendía el significado de aquel misterioso trabajo que su progenitor realizaba cada Navidad. Ahora que lo entendía, y con él muerto, su hijo no iba a permitir que su trabajo cayera en el olvido. Gabriel se encargaría de continuar con su legado.
Por Do.Lobera, del blog Do.Lobera.

 

En mi biografía oficial no aparecerán los hechos que voy a relatar, no porque carezcan de importancia sino porque nadie debe conocerlos: Tengo un hijo varón del que me apartaron por venganza. Le hicieron creer a su madre que me resultaba más atractivo un trabajo en un lugar exótico que responsabilizarme de una familia. Me hicieron elegir entre su vida o mi muerte y no tuve dudas. Transformé mi rostro para que nadie me reconozca y poder estar a su lado como alguien diferente.
Por Mercedes Ménendez.

 

Fue el abuelo, allí en el pueblo, el que me dijo: «En la vida dedícate a lo que más te divierta y no sabrás nunca lo que es el trabajo». Nada me divierte tanto como ganar dinero y verlo crecer en números oscuros de larga anotación. Mi hijo resultó un gran admirador de esa cita, era un maestro en el arte de derrochar. Dudo que mi biografía explique bien, y se entienda, por qué acabé con él… Con lo que le quería.
Por Ángel.

 

Aún no finalizaba la jornada de trabajo cuando el teléfono sonó. Había estado revisando la biografía del segundo hijo del presidente del Gobierno: su jefe le había encargado un reportaje sobre la nueva pareja del vástago para el lunes por la tarde. Como siempre, le habían asignado otro encargo plano y sin ningún interés periodístico.
—Maximiliano López, ¿dígame?
—La cuenta atrás ha comenzado. Tiene 10 minutos para salvar su vida…
Por Javier Sánchez Bernal, del blog La buhardilla de Tristán.

 

Llevaba días sin noticia tuyas. Preocupada por cuál podía haber sido el desenlace de tu ingreso. Nuestro código me impedía comunicarme contigo. Debía esperar que tú lo hicieras. No pudo ser. Tu hijo me escribió: «Mi padre ha muerto hoy. Me pidió que te lo dijera». Ese día yo empezaba en mi nuevo trabajo a más de dos mil km de distancia. Desde entonces lloro en silencio. Gracias «Trucho» por nuestra biografía compartida.
Por Begoña.

 

Esparcí la documentación sobre la mesa, escruté las fotos de su hijo, cuñada y marido mientras ojeaba su biografía y analizaba su rutina semanal. Seguía desplazándose al trabajo en autobús… Sin escolta. Anoté: comprobar rutina, inconsistencia, poco fiable. Parecía un encargo fácil, no sería complicado simular un accidente o provocar un infarto. Lo difícil sería encontrar una buena coartada para que no me vincularan con la muerte de mi exmujer.
Por Carles Leo, del blog El páramo de Carles Leo.

 

El hijo, admirador de la pasión del padre por el trabajo, decidió rendirle homenaje escribiendo su biografía cuando murió. Para ello, se encerró en el despacho, hasta entonces prohibido, para embeberse de todo el saber que había depositado durante años en los diarios que guardaba en él. No salió de allí el hijo sino con los pies por delante, incapaz de asumir la pureza de esas páginas, la incomprensible ausencia de tinta, la decepcionante aprehensión de la más absoluta nulidad.
Por Aurora Rapún Mombiela, del blog La historia está en tu mente.

 

La biografía de Klindy se puede resumir en dos palabras: tenacidad y labia. Él empezó siendo botones en una empresa, luego asistente, después empleado, le siguió el empleado del mes, asesor hasta ser el jefe. Siendo jefe consiguió que su trabajo perdurase a pesar de las crisis económicas y las recesiones. Tenía gran inteligencia y visión, además de ser un padre ejemplar, borracho, iracundo que pega a su hijo con la correa del cinturón.
Por David Coloma García, de Blog de poesía y relatos.

 

—¡No! —fue la única respuesta que recibió.
Perplejo por aquella reacción repasó mentalmente todo el trabajo realizado. Las expectativas, los preparativos, la mezcla perfecta de ingredientes, todo había sido correcto. ¡Qué vergüenza cuando escribiera su biografía y tuviese que reflejar aquel fracaso tan evidente! Quién piense que criar a un hijo es tarea fácil no sabe de lo que está hablando.
Por Nahnnuk.

 

Cuando miro la ciudad, la veo a ella. Cada construcción que se levanta ante mi vista, cada calle, cada nave, todo, me habla de su gran trabajo, de su extraordinaria biografía. Y quisiera estar a la altura, aunque las dudas me corroen, ¿y si no lo consigo? Quisiera que —allá donde se encuentre— pudiera estar orgullosa de su hijo, el primer marciano. Pero sobre todas las cosas, quisiera proteger y —si fuera posible— mejorar su legado.
Por MJ RU1Z, del blog Eleeabooks.

 

Desde que nacemos, nuestra biografía comienza a escribirse. Puede que la escribamos con muchas tintas y plumas diferentes, o que el trazo de la escritura varíe, según vamos viviendo. Él trabajo será escribir más que datos precisos, y que haya canción, cuentos, mariposas, sol, arroyos y montaña. Y si un hijo la encontrara, la cante, la ría y la guarde en un cofre y la deje en la arena a orillas del río, y este la lleve a la buena de Dios.
Por Diana Rosa Conti.

 

Tenía pendiente escribir la biografía de mamá. Esta mañana, entre otros, encontré un viejo cuaderno usado como diario de vida y, por un momento, quedé confuso: no soy su hijo. Papá venía conmigo cuando se casaron. Como editor, sé que su trabajo literario fue maravilloso, ¡sobresaliente el de madre! Este hallazgo nada cambia. Con admiración, gratitud y amor comienzo a escribir su historia de vida.
Por Saricarmen, del blog Desde El Cielo.

 

Hacer el trabajo de una biografía, es una tarea de titanes, al tener que hurgar en los recovecos de la vida de una persona. Un personaje notable de la comunidad me ha encargado su biografía, se ha destacado como político, pintor y humanista, ayudando a quien le necesite. Sin embargo, el inconveniente es querer condicionarme para escribir a su antojo, no mi investigación, porque la biografía la está encargando para su hijo que ahora es un adolescente.
Por Minerva Hernández G.

 

Era demasiado evidente. Ni siquiera intentaba disimular. Se le notaba tanto que odiaba aquél trabajo, que era un holgazán, que su objetivo era acumular la mayor cantidad de dinero posible y además gandulear. Su biografía es la de un déspota, la de un hijo de… no digo de quién es hijo, pero os lo podéis imaginar. ¿A que sí? Es idéntico a la Reina de Corazones, la déspota que se dedica a jugar, chillar y a la que le encanta especialmente ordenar cortar cabezas.
Por Aurora Roger Torlá.

 

El mes por excelencia festivo por estas tierras, el trabajo se aparca y se disfruta la vida. El hijo crece y despliega sus alas escribiendo en su biografía recuerdos que perdurarán para siempre.
Por Carmen.

 

Escribir mi biografía me ha llevado tanto trabajo como criar a un hijo. En ella, además de narrar mi vida, la de la bruja más poderosa que ha caminado por este mundo, la más longeva, la más… Basta, callo, o pensarás que soy arrogante. Además de mi vida, digo, recojo los hechizos que he creado, las maldiciones que he roto y las vidas que he tomado. Espero que también seas bruja, o el veneno con el que está escrita te estará matando en este momento. Si sigues viva, continúa leyendo.
Por Anabel Samani, del blog Anabel Samani.

 

Mi hijo es parte de la biografía de mi vida. Cada día que pasa mi diario crece una página. Dejar en tinta un testamento de la existencia es un trabajo que acepto con gratitud. Con el tiempo podré leer con cierta nostalgia las historias que en su día tuvieron una relevancia notable; pero muy poca actualmente. Hoy, antes de escribir en mi diario, voy a contar con parsimonia las páginas; hace mucho que no lo hago.
Por Juan Fernández Vicente, del blog «Poemas».

 

Escribir mi biografía sería un trabajo tan arduo como tedioso. No habría hijo de madre que pudiera leerla. Mi vida no ha sido aburrida, de todo ha habido, pero aquello que yo haya sentido por alguien es algo que únicamente atañe a las partes implicadas. Y si le quitas esa comidilla morbosa a cualquier historia personal, por muy novelada que esta esté, el libro de mi vida sería un auténtico coñazo. Sin la esencia de los sentimientos, la existencia, solo es un envase vacío. (JMV)
Por jm vanjav, del blog jm vanjav hasta en 500 palabras +

 

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