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(Este reto de escritura consiste en escribir, cada mes, un relato de 5 líneas que incluya las tres palabras propuestas. Si eres nuevo por aquí, te pido que leas cuidadosamente las normas.)

Medallero

 

MEDALLA DE PLATA; bifrosth.

 

MEDALLA DE BRONCE; Virtudes Torres.

 

¡Enhorabuena a los dos!

Septiembre:

Mecanismo, modas y construir.

 

 

Arturo salió del departamento de ingeniería de la UM (Universidad Mágica) muy enfadado. Le habían prometido construir su proyecto de fin de carrera y ya estaba acabado. Se trataba de un mecanismo capaz de iniciar modas. Lo había pensado como una manera de obligar a los humanos a cuidar el medio ambiente poniendo de moda el ahorro energético, pero alguien la había cagado y ahora solo servía para crear memes.
Por Adella Brac.

 

Yo ya no estoy enamorado de la moda juvenil. Supongo que las modas cambian a medida que cambian las generaciones, más o menos, aunque realmente no sea así, cambian mucho más. Pero tengo un mecanismo de defensa, voy a construir millones de robots, vestidos como vestían mis bisabuelos cuando iban a un funeral, a ver si logran crear tendencia entre las coolhunters más guays de por ahí fuera.
Por Lorenzo.

 

Para llegar a tiempo no hay mejor mecanismo que los relojes de arena. Alejados de las modas que van y vienen, siguen dando la hora desde la noche de los tiempos. Grano a grano marcan la cadencia del camino: un sendero para construir con tus propias manos, con tus pensamientos, con tus sueños de verano. Y así la travesía se irá haciendo más ancha, según vas caminando por el piso, y por cada vez que avanzas. Día a día. Noche a noche. Paso a paso.
Por Juan Fernández Vicente, del blog JFV, poemas cortos de 24 kilates.

 

Odiaba ser el centro de atención. Que todos se le quedaran mirando aquel mecanismo metálico que ahora, tras el accidente, le cubría la pierna. Solo deseaba que pasara la novedad, que alguien se encargara de construir modas y aquello pasara a ser algo normal como quien se hace un tatuaje. Por eso lo que se encontró al atravesar la puerta del aula, le sorprendió. El chico de la última fila había conseguido que todos vistieran de metal.
Por Aria Morgenstern, del blog Eris Morgenstern.

 

La princesa estaba harta de ser usada para llevar modas distintas en cada evento. Ella quería mucho más que eso, quería construir un imperio fuerte para poder ser libre porque si a ella le faltaba algo; era su libertad. Algo tan sencillo y tan lejano para la princesa, todas las noches pensaba que cada día era el momento perfecto para mejorar su mecanismo de guerra.
Por Angélica Rodríguez, del blog Mis pensamientos vuelan.

 

Tenía algunas ideas de cuál sería mi profesión, estaría relacionada con construir cosas novedosas. De manera que me orientaría a la invención de aparatos sencillos, pero de utilidad. Lo que no imaginaría jamás, era la estrecha relación que tendría con cuestiones tradicionales, como el diseño de zapatillas y las modas femeninas. Acabo de mejorar el proceso para fabricar máquinas de coser industriales más pequeñas y con mecanismos eficaces.
Por Óscar Quijada Reyes, del blog Unas páginas más.

 

Siempre le habían dicho que nunca podría volar, que eso iba contra las modas y el sentido común, pero nunca se dio por vencido. En cuanto pudo se puso a trabajar y a ahorrar dinero hasta que un día tuvo suficiente para comprarse unas alas último modelo. Aquella misma noche se las acopló al mecanismo servoidal de su espalda. «Nada hay que con decisión, fuerza de voluntad y esfuerzo no pueda construir», se dijo el robot; y, alzando el vuelo, gritó de alegría.
Por Luis J. Goróstegui, del blog Observando el paraíso.

 

Levantó la mirada cansado, se dejó llevar por el mundo más allá de los límites que le marcaba la cocina, soñaba con construir la más hermosa de las historias, alejada de modas y corrientes, algo que deslumbrase al mundo y le convirtiera en inmortal. Solo tenía que encontrar el mecanismo que abriese las puertas de su imaginación o por lo menos el abrelatas que a este paso ni novela, ni cena.
Por Ángel.

 

Se vanagloriaba de ir en contra de las modas; había tardado años en conocerse a sí mismo y construir su propio estilo. Directo, rebelde, sincero. Los tres ingredientes que, durante tantos años, habían constituido el secreto de su éxito y que, ahora, en aquella noche fría y lluviosa, la realidad se había encargado de poner frente a su reflejo: tal vez, todas sus estrategias, el marketing, su imagen rompedora… fuesen solo un mecanismo de defensa frente a su debilidad.
Por Javier Sánchez Bernal, del blog La buhardilla de Tristán.

 

Con el entrenamiento apropiado, algunos fueron capaces de dinamitar el mecanismo de persuasión social que en su juventud las modas impusieron en su inmaduro desarrollo emocional. Sin embargo, la «nueva normalidad» se encarga de construir una sociedad de esclavos viviendo en un zoo custodiado por guardianes que nos prohíben salir de la jaula, lo que se asemeja a un asalto a mano armada del libre ejercicio de la libertad.
Por Estrella Amaranto, de Blog Literario Amaranto.

 

El mecanismo listo, la tarea, construir una escalera al cielo. Unos pensaron que era broma, que pasaría, como otras modas. Mas la convicción de realizar el proyecto, se mantuvo firme. Muchos fueron convocados, pero solo los fuertes elegidos. Veinte ladrillos a la espalda para construir el siguiente escalón y así, uno tras otro, fueron subiendo. Al llegar arriba no encontraron la puerta; ante sus ojos se reveló la inmensidad del universo y Dios les dio la bienvenida.
Por José Torma, del blog Cuentos, historias y otras locuras.

 

Cuando el mecanismo de acople de la nave falló supe que no lograríamos construir a tiempo la sección de la estación que nos correspondía. Vivir en el espacio ya no es una de las tantas modas que se inventan las grandes corporaciones. De nuevo es una necesidad. Es urgente que esas instalaciones estén operativas porque La Tierra y Marte ya no son habitables. Ahora los humanos debemos encontrar un nuevo planeta y, esta vez, agotar sus recursos lentamente.
Por Francisco Velandia, del blog Pacho escribe.

 

Ya habían creado todas las modas que se pudieran imaginar y se encontraban ante el dilema de tener que sacar una nueva moda cada año. Sin embargo, estaban tan faltos de ideas que no encontraban ninguna solución, hasta que el cuñado de uno de los diseñadores tuvo una idea. Se puso a construir un extraño mecanismo que mezclaría diversas ideas y con ellas podrían trabajar. Así salieron ideas como la gótica-hippie, la renacentista-motera… Eran unas modas extrañas que causaron furor.
Por Do.Lobera, del blog Do.Lobera.

 

Ni planear la coartada ni construir el complicado mecanismo con el que asesiné a mi jefe resultó tan complicado como librarme de este hombrecillo simple, torpe, que ignora las modas y se pasea todos los días con su sucia gabardina y su puro, y que es tan tenaz como un sabueso. Ya se va; no, vuelve. Apuesto a que me va a soltar la misma frase de ayer y de antes de ayer. Me adelantaré.
―¿Puedo ayudarle en algo más, teniente? ―le pregunto.
―Sí, solo una cosa más…
Por Anabel Samani, del blog Anabel Samani.

 

—A las modas les gusta construir fronteras, etiquetas, corsés y cualquier forma de exclusión.
Fantasías amenazantes que corroen nuestra libertad. ¿Cómo nos libraremos de estas telas de araña camarada?
—Con el mecanismo del amor.
Por David, de Blog de poesía y relatos.

 

De nuevo la misma noticia. Una chica cae desde una barandilla al mar tratando de hacerse un selfie. Y yo me pregunto ¿por qué triunfarán estas modas?
Habrá que comenzar por tratar de descubrir qué mecanismo falla en su cerebro o quizás construir e insertar una barrera de sensatez en él y dejar escapar los pájaros que anidan en algunas cabezas.
Por Virtudes Torres, del blog Pétalos de relatos.

 

El oficinista obnubilado se recrea en construir mundos de fantasía en horario laboral. El trabajo concienzudo se cuenta entre las modas que subyugan a los súbditos del reino. Desplaza el puntero del ratón sin rumbo aparente, y deja que el tiempo se le escurra por los márgenes de la pantalla. Es, el suyo, un trabajo monótono como tantos otros. El complejo mecanismo de sus pensamientos le ayuda a volar lejos de la oficina, del cuerpo que los contiene y de la realidad que los subyuga.
Por El oficinista.

 

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